viernes, 16 de agosto de 2013

Del rezumar de los relojes...

...y de las vidas.

Había dejado que el tiempo se deslizara acuoso entre mis dedos, jugueteando con él, perezosamente, ignorando la urgencia con la que caía vertiginosamente al suelo. Bromeé con él y su rápido vertido, riéndome cada vez que sus gotas me salpicaban.

Menuda tontería, pensaba. Aún estamos en mayo. ¡Deja de correr tanto, que no hay prisa! Mascullaba siempre sonriendo.
Pero el tiempo no me hizo caso y siguió chafándose rítmicamente día tras día, empapando con cada hora un porquito de MI tierra, de MI suelo, de ¿MI? mundo. Creando charquitos allá por donde mi cabeza avanzaba. Se entrometía, me mojaba los pies y también la cordura. Me hizo delirar tiernamente, con el sigilo de un fino hilillo de agua sobre los codos, colándoseme en el escote, los oídos, el corazón.

Ingeniosamente me bebí su esencia, para no tener que soportar su constante goteo. Lo instalé virtualmente como banda sonora de mi hueca cabecita, de tal forma que llegué a creer que era de ahí de donde surgía. Que no existía tal vigoroso aclamo, que el paso de los segundos en realidad era nimio e inversamente proporcional al avance de los meses. Que nada sospechoso había fuera  para inducirme a pensar que mi vida iba a cambiar de alguna forma. Acabe incluso acostumbrándome a aquel terrorífico tic tac húmedo…
Pero por más que lo desatendía allí seguía sin remedio el tintineo de la existencia, goteante, creando estalagmitas tan altas en la gruta de la inconsciencia que llegaron a aparecer en mi realidad. Turbándome la surrealidad en la que feliz e ignorantemente estaba viviendo mi ocre verano.

Comencé a sentir pinchazos, premoniciones. Abre los ojos, susurraba una voz grotesca perteneciente a un pequeño ser rosado que vivía en aquella caverna. Algo ha cambiado fuera, durante tus largas horas de fantasía simulada.
Le hice caso, por una vez (y tardíamente). Miré tras mis párpados entreabiertos hacia la infinidad de la luminosidad recién descubierta. Como naciendo, saliendo de una psicodélica oscuridad, de un complejo caparazón con forma de geoda brillante y austera.
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Antes de verlo, lo sentí. Temblaron mis dedos y mis cuerdas vocales bajo su silencioso latir sin olas, se resecaron mi nariz y labios con su salada mezcla de mar de eternidad y glaciar súbitamente derretido de minutos emponzoñados. Dulce, pero a la vez temerario.
Recién surgido del pasar de las horas, del gotear del tiempo, de la excavación de las ideas.
Abierto, frente a mí. Esplendoroso y espeluznante de la misma manera. Bello. Majestuoso. Refrescante. Resucitante.
Abrí los ojos del todo y me entregué por completo al infinito cantar del gran fiordo.


Ese surgido de la nada de tanto modular desdeñosamente el tiempo.
Y a tan solo 3 vigilias, como todos los buenos milagros.


viernes, 9 de agosto de 2013

Por eso vivimos de promesas

La alegría es promesa. 
Y la promesa es fé. 
La fé es confianza y la confianza fuerza. 
La fuerza es esfuerzo, el esfuerzo recompensa. 
La recompensa es alegría.
Y la alegría promesa :)

Repetir  hasta ser feliz.


Fusilamiento poético/emocional

Viva, como el viento en la cara como, el fuego en la piel, como la hiel en la lengua.
Anhelante, hambrienta como mi mente, sedienta como el Sáhara.
Preparada, alerta cual monstruo, despierta cual búho.
Desatada, brillante, fugazmente alegre. 
Con la venda en los ojos, las ideas al aire, la vida en latidos, la existencia tan solo en 10 despertares.
Poética, abstraída soñolienta y pre-ocupada.
En vela hasta la anochecer y soñando hasta que me vaya.
Devorando pasteles de nieve y jarras de insomnio.
Rendida ante una realidad surrealista y un pasado demasiado palpable.
Temerosa mas dura, a las piedras cabezazos, a los abrazos lágrimas.
Sin concierto, sin ritmo, distónica.
Taquicárdicamente perdida en la incertidumbre más delirante y hermosa.
Espasmódicamente despierta en un onírico paisaje escarchado.
Solitaria y expuesta, con mi maleta por delante y mis malgastables sonrisas a cuestas.

Respirando, arduamente, apenas llenando los pulmones de nuevos recuerdos  y oxigenando el cerebro a base de ideales y azúcar.
Abstracta y mareada. Sobrecargada de vidas en las que asomar mis reflejos a veces poco sinceros.
Tambaleante bajo el peso del futuro mismo, de la incoherencia entera.
Obviando el ahora y viviendo el mañana. Con la esperanza de que mañana pueda preocuparme solo del ahora.
Artísticamente sobrecargada. Exhausta de tanto temor a estarlo.
Escalón a escalón, resistiendo con fuerza.
El comienzo está ahí. Delante.
Si quieres ver el final solo tenemos que darnos la vuelta.

Yo soy Lucía, otra UWCer.
¿Y tú cómo te encuentras?


viernes, 26 de julio de 2013

These norwegians... ^o^


Caminos cruzados

No somos conscientes en ningún momento de cómo un simple movimiento puede cambiarnos la vida por completo. Como una sola persona, un solo trayecto o viaje, un solo link, una sola palabra o quizás un solo pensamiento puede otorgar de golpe la potestad de nuestro futuro al misterio. Nunca nos preguntamos qué hubiera pasado si no hubiéramos cruzado la calle, no hubiéramos sonreído a aquel extraño, no nos hubiéramos detenido ante un escaparate concreto o no hubiéramos decidido quedarnos una tarde en casa explorando la red.

Y es que vivimos tan absortos en nuestra propia y burda realidad tan ensimismados pensando en pasados y futuros inciertos, en grandes hazañas o logros, tan idiotizados por causas erróneas que no caemos en la cuenta de que nuestro rumbo y nuestra meta se basan en cada pequeño gesto, en cada mínimo roce o parpadeo.
En cada detalle de esos que ni nos molestamos en mencionar, que la mayor parte de las veces quedan ocultados tras otros que creemos más rimbombantes, más decisivos y que en realidad, no lo son en absoluto.

No somos capaces de darnos cuenta de que la magia de la vida, de la existencia misma, del destino se oculta ahí, en las pequeñeces cotidianas.
No nos damos cuenta hasta que…hasta que de repente sucede.

Y bien sea de forma discreta, sin apenas percibirse y con repercusiones eternas o de manera chocante y abrupta; nos vemos envueltos en una vorágine de cambios, de reacciones en cadena y de sentimientos mareados. Como cambian nuestras prioridades, nuestras inquietudes, nuestros hábitos e incluso nuestra forma de vivir. Como de pronto nos rodean otras personas, como nos sentimos también otra persona nueva, como pensamos de forma distinta. En un click, un hola o un sencillo y desinteresado tropiezo chocan no solo nuestros torpes pies, si no nuestras historias. Un solo día puede matarte, un solo minuto puede hacerte llorar y un solo segundo puede hacerte sentir la persona más feliz del universo. La rapidez, el impacto y la espontaneidad del suceso dependen solo del gran Destino y de su apretada agenda. Es capaz de trastocarnos la crónica al completo sin ni siquiera consultarnos, sin ni siquiera inmutarse.

Y, cuando aturdidos y malheridos por sus hazañas levantamos la cabeza hacia el horizonte y nos preguntamos ¿cuándo? ¿en qué momento exacto comenzó mi vida a estar fuera de mi control? Él siempre nos susurrará sonriente al oído: desde antes de que nacieras. Se dará media vuelta y seguirá ojeando nuestra trayectoria vital perfectamente detallada cual revista del corazón distraídamente, manchando con una gota de su caprichosas lágrimas la parte más alegre o leyendo a fondo la noticia sobre nuestra boda.

Seguirá cruzando vidas, sabiéndose poderoso. Nos encarará con el gran amor de nuestra vida un instante y nos devolverá a sus brazos un siglo adelante. Nos hará parpadear en el preciso momento en que nuestro hijo cruce la carretera. Nos hará llorar a carcajadas entre el silencio de una conferencia. Nos pondrá en nuestro camino una moneda para que al agacharnos nos perdamos como nos roban el bolso. Nos moverá de repente le ratón del ordenador para meternos en una web que, misteriosamente, nos ofrecerá la oportunidad que esperábamos.

O como, aunque pensemos que solo ha movido los hilos en uno de esos casos, lo cierto es que todos los demás serán distintos a como esperabas debido a ese preciso instante.

Efecto mariposa premeditado :) Lo más bello de la vida. 
De nuevo gracias al destino por hacerse notar, brutalmente, tantas veces en tan poco tiempo.





domingo, 21 de julio de 2013

Gracias, Destino

Comenzó a picarme la soledad un día cualquiera de julio. Una tarde veraniega en la que cantaban los pájaros, bailaban las flores y el sudor recorría toallas enteras. Largas introversiones  frescas habían precedido al momento mencionado, pero Sol seguía mirándome atento, con sus grandes ojos ultravioletas, como inquiriendo la realidad de mi ser bajo el bronceado. Yo, tumbada libremente sobre la arena, sentía como cada grano se me pegaba a la piel, recordándome las cosas que me perdía en aquella solitaria escena.

De pronto, llegó oportuna una ola de sonrisas y me arrastró con ella. Me ahogué en la espuma de los abrazos y las noches alegres, inspiré el salitre del cariño y las charlas a la sombra, me rozaron algas de ternura y emociones... y ya no pude abandonar la mar. Comencé a dar inmensos paseos deambulantes en las sendas del “tú quién eres” y breves carreras por los campos de la amistad que siempre comenzaban por el “a que no eres capaz de enamorarte de tu vida antes de un mes” (las gané todas). Sin lentillas, con los ojos cerrados aún bajo el agua, sentí y viví lo que todos llaman pasión estival. De manera sana y brillante, descubrí todas las almas gemelas que habían vivido fuera de mi ombligo durante todo este tiempo, les agarré de los pelos y les regañé, tiernamente, por no haber aparecido antes.

Así, con las emociones a flor de piel y las florituras de mi especie haciendo la fotosíntesis en mi pecho, me sitúe a una página de calendario de dejar atrás todo lo recién y tardíamente conocido. Se bifurcó el camino ante mis ojos y dos rutas aparecieron en la distancia. Aquella que rezaba: posible vida nueva estaba tapiada, el camino cortado y solo rendijas entre las verjas me impedían ver su prometedor final y su bellísimo trazado de dientes de león y margaritas. La otra, cuesta arriba y con algunos escalones, se mostraba cosmopolita y plagada de amapolas suaves, de farolas de ideas, de baldosines grandes para pisadas fuertes, como predispuesta a ser recorrida solo por caminantes experimentados...

La facilidad con la que una vida cambia la determinó en mi caso una simple oleada de amor y complicidad. La dificultad con que se abandona una playa fue provocada, en mi verano, por tener que atravesar un desierto de dunas para salir de ella, aún con los pies mojados.
Pero voy caminando por ese desierto abrazada a los demás trotamundos que voy conociendo en el viaje, mientras que desde casa lo ya vivido se despide entre rencores. Tan amena será la transición que antes de llegar a la bifurcación, mis compañeros de travesía ya me habrán atado  una cuerda para no perderme nunca, solo que en el corazón, despistadamente.

Me giraré entonces hacia mi nuevo camino y atisbaré finalmente la gran meta a lo alto de la cuesta, justo cuando sus lágrimas cesen y se pierdan sus siluetas en la lejanía física pero no emocional.
En ese momento, frente a la escalera, solo me quedará tomar fuerzas para no dejar de subir nunca.


Gracias, destino, gran hacedor de vidas.
Ahora se que nunca es demasiado tarde para lo que nos tienes reservado.


A ellos, yo les llamo, sencillamente:


Familia


jueves, 11 de julio de 2013

Manifiesto intra-gripal

Sufro de ensoñaciones y evasión e la realidad. Porque a pesar de que ella me gusta, de que me reta y me tienta, ahora mismo no estoy lista para enfrentarme a ella. Soy débil frente a su impetuosa mirada (aún no ha llegado Vicky, está de camino). Tiemblo cada vez que se acerca por mi espalda y me grita, me acobarda, me asusta. Cada vez que me abraza y me llena de sus besos tiernos y ambiguos.

Por eso la evito, porque ahora que aún puedo, sigo siendo adicta a la ignorancia y a esquivar las punzadas de explosivos sentimientos que arañan fluorescentemente mi interior.

Medicada, conectada a un catéter de lana y frío, dopada con gramos y gramos de un espíritu nuevo de auto-superación, amor y lucha, engullendo poco a poco pastillas de desconcierto y lágrimas. Necesito 40 pinchazos de realidad para terminar el tratamiento, para curarme de una vida ponzoñosa y podre y dejar de recurrir a la evasión y al confinamiento en mi geoda para ser feliz.

Necesito que mi corazón explote ya, sano y latente. Quiero dejar crujir con libertad mi piel, mis entrañas y mis sentimientos. Mutar como los lagartos, dejando en mi camino escamas de perjuicios y falsas actitudes, dejar que caigan solas, sobrantes ya en mi forma de enfrentarme a la vida. Renacer de alguna forma sacando a relucir un interior algo olvidado y poco pulido y vivir de él, y morir por él y darlo todo por mejorarlo. Hacer ¡plaf! y dejar de ser una persona con la que no me identifico. Cambiar, sanar, rejuvenecer en cada surco en mi rostro.

Quiero lucir una sonrisa real, pura y bella; quiero que mis ojos lloren de cara al público, que mis manos se aferren a personas que valgan la pena. Que mi corazón se enamore de algo tangible e idóneo, que mis párpados ya no necesiten cerrarse para sentirse soñando, que mi mente se estimule en lecturas que realmente cambien mi vida. Que la sociedad deje de abofetearme con estereotipos e incomprensión, defenderme, dejando atrás la cobardía y el independentismo, armarme de fusiles de asalto cargados con balas de frescura. Luchar. Combatir.

VIVIR


miércoles, 26 de junio de 2013

El atlas de las nubes

"Nuestras vidas no nos pertenecen. Desde el nacimiento a la muerte estamos ligados a los otros, en el pasado y en el presente. Y por cada crimen y cada acto de bondad, renacemos a nuestro futuro."

Una de las mejores películas de la historia.

martes, 25 de junio de 2013

El último y nos vamos

Y así fue como una ola lo arrasó todo y me quedé a solas con el verano.


lunes, 24 de junio de 2013

El porqué del (mi) ateísmo

Caminante, no hay camino… sino versos estancados y fanganosos. Evangelismo abrumador y cantares diáfanos.

Se sigue la ruta, se sigue la senda que tus propios pasos ya dibujaron antaño, cuando el mundo aun no era mundo y las estrellan aun no estaban colgando. Determinismo biológico, bastardo de la fé y la ignorancia; vidas encajonadas en el gran archivo celeste de las enfermedades angelicales. ¿Cómo seguir creyendo en esos dedos gruesos de trabajador barbudo si mi nombre no es más que un número en la gran oficina del Señor? Un documento de esos que se traspapelan entre la hipócrita burocracia.

Renegación de los milagros y las casualidades, si, esas que surgieron por el aburrimiento en los parajes celestiales. El “Cómo enredar el nudo vital”, en versículos, basado en la hipótesis de que por las arterias no corre más que blasfema herejía. ¿Qué decir, entonces, cuando por tu garganta solo claman los angelitos y no eres tú quién chilla y pide libertad, si no tu estricto y ausente padre? ¿Cuándo a tus oídos solo llega el salmo de las trompetas apocalípticas, si te amenaza el fin eterno y la nada más absoluta?

Esperan las cabezas gachas (pero con corazones fuertes). Bailan los corazones lívidos (oh, no, pero de iconoclastas cabezas pesantes). Oposición a la lógica, a la demencia y a lo onírico y valuable de nuestra existencia. ¿Por qué basarse en “su” voz, la nunca oída y en “sus” palabras las nunca escritas?
¿Está ahí acaso ese padre (de los que abandonan al nacer) para tener derecho a demandarnos servidumbre eterna? ¿Qué nos ofrece realmente? Apoyo espiritual y consecuente jolgorio interno, cuando la realidad es que uno esta solo rodeado de cadáveres, ignorantes, desposeyentes del secreto que aguarda en la meta. ¿De verdad hemos de pensar que los brillos de algunos corazones se basan en algo tan poco tangible y tan efímero como esto, como una simple y mundana creencia dictatorial?

No, no, me niego a creer que mi espíritu reside en manos ajenas. Soy yo quien me guía (a pesar de deambular por caminos ya trazados); yo soy quien camina; es mi corazón el que late, (no el tuyo); no es mi alma la que está unida a la tuya, es mi razocinio el que delira tratando de darle un sentido a esta-tu mentira  (es entonces cuando nos tachan de dementes). Si soy especial no es por sentirme a tu lado, si no por ser capaz de conocer mi soledad, amarla y  estar bien orgullosa y dispuesta a seguir abrazándola cada noche, oh, mi bello símbolo de libertad.

Fortaleza, el credo básico. Si bien mi religión no tiene divinidades, desparrama por los cielos la idea de realización personal y  de amor al prójimo (puesto que el prójimo es simplemente parte de ti mismo). Me valgo de mi conciencia misma para darle un sentido a mi vida. ¿Por qué ser buena y ganarme el cielo gélido, si voy a pasar parte de mi vida en álamos nevados?. Quiero el calor de sentirme viva  y dueña de mí. Quiero palpar a sangre en mis venas y la lujuria de estar viva.

¿Y qué me dices de El fin?
¿Eh? ¿Qué es eso? 
Ah, cierto, las religiones le dan respuesta  a los “tormentos” globales. Para empezar ¿por qué nos atormenta tanto? ¿Por qué ser tan estúpido como para basar tu existencia en algo que cuando ocurra, te habrá matado? Muerte, sí, sin tabúosos miedos a nombrarla. La muerte entendida como el orgasmo de la vida, de la vida plena y jubilosa o, mejor aún, del mero hecho de  haber estado vivo.

Acto de gratitud a la naturaleza por habernos dado a luz y del agua por habernos criado. A la humanidad, nuestros hermanos, por haber creado la música, la pintura y el arte y por darnos la oportunidad de encauzar nuestros segundos. Incluso por ser malvados y aportar el morbo y la distonía a un paisaje que, de ser paradisiaco, resultaría tedioso y gris.

Decidme, ¿¡qué miedo hay a fundirse con la creadora y a despojar el machismo celestial!? (¿desde cuándo son los hombres los que alumbran, por cierto?)

El único miedo ha de tenerse a dejarse uno melodías por escuchar o cuadros por pintar o sentimientos por causar confusión en nuestra mente. Odio que -sutil- destilar o manos que coger o armas metafóricas que disparar. Eso es lo que perdemos con la muerte, en ningún caso perdemos vida. La vida es alma y el alma vive en Ella, en nuestra madre, y nunca se desvanecerá. Pues es un alma común de variantes dispares: lo que dejes por hacer tú otro lo terminará, cuando nuestras manos son guiadas por los filamentos de esta red biológica inmensa, del universo, ahora sí, jovial y armonioso.
Predispuesta ese alma común para florecer llena de distinciones, celebrando la diferencia y peleándose por materializarse más llena de espiritualidad natural que en el siglo anterior.

Estamos abrumados inconscientemente de pétalos y latidos, unidos por un cordón umbilical llamado arroyo a esta nuestra tierra, aun corazón público, rebosante de amor y neutralildad.
Hemos de cogerle la mano al malo, al feo y al idiota y mostrarles silenciosamente nuestra gratitud, (en forma de beso en la frente) por compensar la bondad, la belleza y la inteligencia sobrevaloradas por ahí en alguna parte.

¿No os dais cuenta que somos uno?

¿No os dais cuenta que estamos solos y nos valemos sin reproches por nosotros mismos? ¿Desde cuándo un infinito entero, tan unido, tan construido en forma de gran potencia, que engloba la inmensidad más absoluta, necesita un débil fé en algo tan trivial y mundano?

Si ahora te preguntas por qué nuestro planeta tiene problemas es porque aún no se ha fundido con su complementario, porque no conoce el conjunto, porque nunca se ha visto el ombligo, porque necesita de más influencia externa, de otro núcleos burbujeantes de ideas, de otra célula de este gran cuerpo celeste. Multiplíquense los hermanos, los devotos de esta religión llamada vida y al carajo las inexistencias creadoras de guerras y conflictos.

¡Arriba el infinito, arriba el firmamento!





Te amo, Alma MÍA, Alma NUESTRA; 
 ALMA DEL UNIVERSO. 



Donde las emociones cantan

Incendiadas las notas en mi pentagrama vocal de armonía y ligereza. Inundadas de un color a-coral-ado, aproximándose lentamente al silencio en mi cabeza. Disminuyen el timbre, aumentan el tono y enloquecen mis sentidos. Notas, vivencias, miradas. Fragmentados micro-relatos de final ambiguo y procedencia armoniosa que brotan cual amapolas en medio de los parajes bucólicos y desangelados. Libres, etéreas, perpetuas.  Impregnadas de pasión belleza y pulcritud, con un afán reformador de impetuosos deseos románticos. Roces de corazones y tamborileo de pensamientos; rebotes del alma sobre madera; esperpentos de nuestros cuerpos bajo la hipnótica danza de los recuerdos disfrazados de melodía.
Unión, de tiempos, de conceptos, de ilusiones. Desencadenamiento de libertades, de arte y dulzor rítmico. Explosión de enjaulados recuerdos y de volátiles realidades.


Música, canción, pieza, orquesta, arpa.
Vida, edad, acontecimiento, sensación, mirada.

-Latido en ambos casos-

Oh, clemenciosa lira desdibujada entre las notas del corazón y el burdo solfeo de mi alma. 
Oh, impetuosa ausencia de silencio filosóficamente anhelada.

Crece en el interior de cada estrella, atrapada bajo nuestras uñas, sobre nuestras cabezas. Metamorfosea en historias fusiladas de silbidos…

Vida, VIDA, ¡VIDA! En cada rincón, entre arte, canción y lágrimas.

Sinuosa y vigorosa, escondida, allí, sí allí:

Donde las emociones cantan.


domingo, 23 de junio de 2013

domingo, 26 de mayo de 2013

¿De donde sales polvo de esperanza?

¿De dónde, luz de noches? Apareciste de la nada para sanar mi inseguridad fingida. ¿Por qué? ¿por qué, si no merezco un soplo de frescura en mis pupilas? ¿por qué, ahora que sé que todo dentro de 86 amaneceres será diferente?

¿Que eres rayo de sentimiento? ¿qué eres palabras bellas? ¿qué sientes corazón cerrado? No te conozco, pero me conozco a con alguna certeza a mí misma y sé cuánto me duele no poder atraparte, estúpida y débil gota de alegría. Cuánto me duele saber que soy la kliptonita de tu esencia y a la vez el motor de tus ilusiones.

¿Desde dónde me llegan tus suspiros? ¿desde dónde me embriaga tu sonrisa? ¿desde dónde, si no te veo más que cuando pienso en tus torpes hazañas? ¿Es posible acaso amar algo que sale de la noche a la mañana y que huele a dulzor y almíbar? ¿Es posible oh tímida y bella flor verdosa, que se me desborde el cariño por los ojos al mirarte con mis cobardes ojos tapados?

Es posible, ¿verdad que lo es? Tú lo sientes, lo veo en el temor que le tienes al tiempo porque hará desaparecer una preciosa historia de amor alegre. Háblale pues a los pinchazos que siento en mi corazón y en mi propia alma cuando te miro, háblales y diles que ni es ahora ni es por ti por quien han de materializarse. Háblales y destrúyelos o haz que merezcan la pena.

Vive, por favor, pase lo que pase vive como mereces, fresca estrella de sinapsis, báñate en fórmulas y aromas, en amores y personas que sepan apreciar tus vivos ojos cuando guiñan y tus torpes bromas cuando afloran y te cubren.
En mi interior sé que yo soy o al menos podría ser esa persona. Quizás solo me quede pedirte  perdón por no saber amarte.

¿Quién eres y de dónde has salido, Don Juan?


lunes, 6 de mayo de 2013

One step closer to me


El calor vuelve a lamer mi cara por fin. El pelo se me agita pausado por una brisa etérea; se me erizan las ideas. El roce de la electricidad solar hace que se desparramen por el verde prado, cubriéndolo todo de un tono preocupantemente gélido.

Queda rayada nuestra libreta de barandilla, ¿lo has notado? por culpa de tu balcón, de ese al que tú, princesa desangelada y hermosa, no sabes cómo agarrarte para que tu vida en espiral no te arrastre. No eres más que otra gourmet de paladar aristocrático con un ansia voraz de salvación veraniega... Necesitas de esa vorágine de chillidos, de belleza y frescura, tan colmada de retazos de amor y calidez desnuda.

Siguen pasando los aviones, pues van guiados por los sueños oprimidos en tu pecho; a uno por hora, a mil por perjuicio.

Vives en una realidad extremista de rosas y música. De lucidez y llanto. De profundidad marina. Con los pies en la ventana y el corazón en las nubes te deshaces; tú, la muchacha que solo anhela…

…que solo se anhela.

Que desea el día y la luz que le rejuvenecen las heridas. Te traicionó la razón al susurrarte que no era posible que el sol vaporizara nuestros rencores, nuestros reparos, mis sugestiones. Si, hice mal en confiar en ella.

Siento un cambio, ¿sabes? ya no en el ritmo de mis aleteos, sino en la disfonía de mis disparos de alegría. Ya no soy quien era, solo guardo los recortes puros de esa persona (¿cómo? ¿ahora somos tres? :P) en este-mi refugio sin encuadernar. ¡Evolución! Quién sabe si merecida...

En cualquier caso, aquí huele a playa, a cloro a nylon, a pólvora. A paz armada en nuestras entrañas y a conflicto bélico en tu sinceridad.

Me merezco ser mi mejor faceta, Vicky, te mereces fundirte conmigo de una vez y por fin. Sí, me lo merezco, ya me has cultivado bastante. Quién iba a decir que mi súper alter-ego tomaría el control de mi realidad solo cuando ésta se ha vuelto onírica y comienzo a aprender a palparla con mis besos y con mis pupilas.

¡Metamorfoseo! ¿No decías que nacías de nuevo? Es parecido. Llámalo mudar de alma, si lo prefieres. Lo que prefiero es que me alcances ahora Luci, en este instante en el que 106 pajaritos silban a mi lado mientras me meten prisa para emigrar. He de desterrar aún algo de piel muerta y oscura para dejar paso a la virgen y libre que me regalaste. Ese alma de recambio es en realidad la válida y esperada cosecha del ’97, la de verdad, ¿lo sabes, no? El mérito es tuyo. No, somos tú y yo juntas: ron añejo destilado con horchata en una misma botella :D

Hasta que fermente bien la mezcla solo me propongo comulgar con mis (nuestras) sonrisas y hacer que la transición merezca la pena.

¡PAZ!
Paz en mi behetría.

Te quiero Vicky. Y yo cielo, ¡que orgullosa estoy de ti!



viernes, 3 de mayo de 2013

Flashforward


Tras largas noches de pensamientos desordenados y desorbitados mis ideas se aclaran traídas de vuelta al papel de mano de mi fiel aliado el cine francés. La inspiración huída (y el tiempo libre) se mudaron de alma por una temporada.
¿Por qué será que del mismo modo que mis amantes veraniegos huyen, lo que deseo se traslada también al norte?

En realidad aún no he reflexionado sobre ese futuro nórdico, sobre ello y todo lo que conlleva. Sobre todo lo que acontece y sobre mí se cierne en esta revuelta y fugaz primavera. ¿Qué será de este cuaderno, de mi corcho, de mi escritorio, de mi refugio? ¿Qué fue de mí? ¿Y qué pasará conmigo? …preguntas gritadas al vacío del deshielo emocional de mis compañeros de viaje…

Quizá no me enfrento directamente a ellas y las dejo desleyéndose entre la responsabilidad y las lágrimas ajenas porque realmente temo siquiera formularlas. O porque puede que mi cabeza esté colmada de recuerdos de un futuro ya vivido. Idílica y oníricamente idealizados en mis sueños de muchacha ambiciosa.

Tengo miedo, escrito queda. No me materializo con la soledad espiritual a cuestas un bienio (¿es realmente eso lo que me espera? ¿no será más bien todo lo contrario?) Tampoco me veo rebosante de perfección nórdica… ¿Cómo me veo? En general, ¿quién soy? ¿Quién? ¿Y por qué necesito saberlo? ¿Por qué han de saberlo ellos? ¿Por qué tienen claro que estoy preparada si yo no lo sé?

Vivía con la certeza de que ya sabía todo eso. La incertidumbre es bella, sin embargo, y cada paso que doy hacia mi interior es mil veces más enriquecedor que los que doy hacia fuera.

Del mismo modo, la incredulidad es otra de mis drogas emocionales. No quiero que se me pase su efecto narcótico, no esta noche, no esta vida. Quiero y espero vivir con ella solapada en mis sinapsis. Es la chispa de mi té, la teína de mi coca-cola.

Me siento tan orgullosa, tan. Por esta posibilidad de escoger la vida que quiero llevar y por ganármela. Es tan rápido y tan colosal que dudo de mis méritos… ¿Qué hacer cuando temo sentirme sola entre lenguajes corporales extranjeros? ¿Cuándo añoro la calidez que temo perder? ¿Cuándo el destino mismo me hace temerme?
¿Qué hacer cuándo obvio las preguntas?

Pues hincharme el pecho, enrojecer mis ojos y mirando al cielo pálido gritar: ¡QUE OS JODAN IDIOTAS! Y salir corriendo riéndome de todos aquellos que ni siquiera son capaces de apreciar la vida que se pierden.
No es época de solidaridad, no. Es mi momento, este es mi milestone. El instante en que se rompió mi geoda burbuja.

Aquí estoy, aquí nazco.
Esta soy yo en versión UWCer defectuosa.


domingo, 21 de abril de 2013

Bienvenida Primavera, ¿qué tal?

PDTA: Gracias por darme los mejores momentos de mi vida


martes, 12 de marzo de 2013

El dolor no lleva imagen

Deixis temporal a un momento de rabia incontenida, quién sabe por qué provocada

Te quiero por ser. Amo tu humor, tus ojos, tu personalidad, tu sonrisa. Te amo por existir. Porque eres mis 2/5 pero también mi quinto discordante. Te quiero por tu esencia, tu pasión, por tu mundo. Por tu superioridad inquietante y tus connotaciones reafirmantes. Qué puedo decir si con un te amo lo resumo todo…

Ah, no todo. Has de saber que te odio, por no ser capaz de pronunciar ese te amo.

Porque me paso la vida anhelándote y cogiéndote la mano para recibir a cambio pensamientos feos  y palabras ambiguas. Te odio porque veo el brillo en tus ojos y sin embargo solo ahí reside. Se muere en tus pupilas, inerte y encerrado. Te odio por no ser quien quiero que seas y porque sé que nunca lo serás. Aunque si lo piensas bien, ni siquiera sé quién eres, ¿cómo no fantasear sobre tu alma?
¿Por qué tus manos buscan tus bolsillos en vez de buscar las mías? ¿Por qué tu corazón hace lo mismo? ¿Por qué no se te nota como a mí el deseo que me produces? ¿Por qué el romanticismo se le olvidó a Mendel en sus guisantes? ¿Por qué solo te siento cuando tus hormonas lo deciden? ¿Por qué solo eres amable cuando te refugias bajo píxeles?

¿Por qué me siento tan sola cuando no dejas de afirmar que me quieres?

¿Qué quieres que piense? ¿Qué conclusión puedo sacar de eso? ¿Qué quieres que diga? ¿Qué quiero olvidarme de ti y de este amor enfermizo? ¿De esta atracción fatal que me vulnera y me incohere?  ¿De tus palabras inyectadas en sátira y rencor improcedente? ¿De tu amor esquivo? ¿De tus lágrimas tímidas (por no decir cobardes)? ¿De tu olor descarnante? ¿De tus labios punzantes? ¿De ese cariño tuyo que araña del asco?

¿Quieres oír de mi boca las palabras “desaparece, por favor”? ¿Qué no eres quien busco? ¿Qué no cumples los requisitos mínimos? ¿Que estaría mejor sin ti? ¿Qué?
¿Quieres que admita que no me da pena tu esfuerzo inútil? ¿Qué en realidad pienso que son solo escusas? ¿Qué lloro, sin embargo, porque no sabes amarme, qué tu lloras por lo mismo y que aun así seguimos llorando solos? ¿Qué no llores porque se te escape la vida y no la estas aprovechando? ¿Qué ardo en deseos de implorarte un cambio? ¿Qué tengo reparos porque de pedírtelo ya no serías tú a quién quiero?
¿De veras quieres oírme reprochándote todo esto? ¿Por qué no te entiendo entonces? ¿Por qué no me ayudas a no tener que explotar como una burbuja de sangre? ¿Me prefieres guardándomelo todo como hasta ahora? ¿Me quieres triste y colérica? ¿Me quieres, acaso? ¿Me quiere tu otro lado?

Dios, ¿es que quieres oír la palabra MONSTRUO de mis labios?

Pues lo llevas claro, porque de mi boca solo salen estúpidos y ciegos te quieros.

Haz que sean merecidos, por favor. Solo tenemos hasta que se ponga la luna en el Cabo Norte...



sábado, 2 de marzo de 2013

lunes, 25 de febrero de 2013

Seamos su sonrisa



Miremos cómo caen los folios de las impresoras del destino y cómo se reproducen en cadena patrones de vida y estilo. Atendamos al bostezar del amanecer y al chirrido de libertad que sueltan las puertas de prejuicios al abrirse. Observemos cómo el  ruido de las nubes se nos come y cómo las gaviotas se ríen de nosotros mientras vuelan sobre nuestras cabezas. Reflexionemos, por un instante, sobre cómo es posible que seamos seres más completos en la mitad de nuestro tamaño y con la mitad de nuestra experiencia. Cómo es siquiera factible que pasemos las semanas esperando los viernes y pasemos los viernes anhelando las vacaciones. Como podemos existir si se nos escapan los segundos y mañana todos habremos muerto.

Abramos los ojos: la sociedad nos exprime. La gente nos devora. La opresión nos carcome. Los libros nos golpean. Todo se abalanza sobre nosotros mientras que solo la lógica huye.

Dejando el corazón hecho piel y la piel hecha ceniza. 
Quedando la vida hecha escoria, y la escoria hecha crítica.


Extracto de conciencia social II

Sobre la crisis, la corrupción y la desesperación pública

Si me preguntan que si creo que la corrupción ha llevado a la crisis a mi país, mi respuesta será un rotundo y seguro sí. La argumentación es simple: ¿qué nos falta? Dinero; ¿qué han estado robando? Dinero; ¿Qué pasaría si tuviésemos ahora ese dinero extraviado? Que seríamos un país próspero, un país con futuro y desarrollo, un país en crecimiento, tanto económico como social, que no tendría que echar a sus estudiantes al extranjero porque no puede ofrecerles trabajo, que no necesitaría agenciarse de los hogares del pueblo para cubrir sus gastos, que no haría que las masas se rebelasen, que no amenazaría al bienestar de los españoles y a su vida y dignidad. Nuestra sociedad está al borde del abismo porque el dinero que le correspondía a este nuestro pueblo se ha trasladado misteriosamente a las cuentas en Suiza de cuatro mandamases corruptos.

Si me preguntan qué hacer, cómo solucionarlo, no tendría tan claro que contestar. Sin duda, callarse y confiar en la justicia no es una opción. Ya no. En ella hemos estado confiando todo este tiempo y, aun suponiendo que todo lo veía y que hacía caer el peso de la ley sobre todo aquel que se lo mereciera, sus continuos errores y su vista gorda han hecho que yo, personalmente, no quiera dejar en sus manos mi futuro, mi vida y la de todos los que me rodean. De todos mis compatriotas honrados que están ahora en la miseria porque esa admirada justicia nuestra no supo castigar en su momento a los que son responsables de esta catástrofe. Pagan justos por pecadores y encima pretenden hacernos callar, pretenden incluir nuestro caso en el conjunto europeo, en su mal momento económico. ¿Nadie se ha preguntado nunca si realmente formamos parte? ¿Acaso hay ladrones en los puestos de poder en toda Europa?

Sí, debemos aguantar, debemos tirar hacia delante como podamos y debemos arrastrarnos a recoger las migas de pan que nos han dejado los que se han llevado nuestra comida. Y no porque nos guste, sino porque simplemente no nos queda más remedio. Yo no soy en absoluto partidaria de las manifestaciones y las revueltas, pues pienso que el Gobierno las ignora y que  solo le suponen un leve incordio, un picor que nunca desembocará en erupción. ¿Para qué arriesgarnos entonces a que suceda cualquier desastre? Y a pesar de esto, esta es la excepción a mi forma de pensar. Pues esta vez la queja social no es contra el gobierno mismo, sino contra la rienda suelta que le ha dado a ciertos personajes, contra la justicia que no supo verlo en su día, contra las distracciones y las vendas que han tapado nuestros ojos mientras ellos robaban y que nos los han destapado cuando el paisaje ya estaba desolado y ya se lo habían llevado todo. En realidad, la queja del pueblo es también una frustración con ellos mismos. Por ni haberlo previsto ni haber podido hacer nada para evitarlo. Ahora, aunque no seamos los culpables, nos toca pagar. Nos van a hacer aportar el dinero que nos han quitado. ¡A nosotros! ¿Alguien me explica cómo? ¿Pretenden castigar a la víctima y no al criminal? ¿Es esa la solución, en serio?

Que primero salgan y juzguen como se merece a la panda de corruptos que han llevado a la ruina a España y que luego se replanteen lo que están haciendo con nosotros. Cuando terminen, ya no habrá país que gobernar, ya no quedará aquí nada ni nadie para ver lo “bien“ que lo han solucionado pasado un siglo. La unión de la nación estará ya rota para siempre y España no será más que escoria a los ojos del mundo.

Gracias, justicia.




sábado, 16 de febrero de 2013

A él, yo le llamo sencillamente:


Genio

Maryconsuelo

Un quejumbroso cuerpo se acerca, aunque puede que denominarlo cuerpo sea aventurarse demasiado, pues no es más que una masa incorpórea la que arrastra sus pies hacia allí. ¿Se le ve de frente o es quizás es su costado? Nadie lo sabe, pues solo se intuye su desdibujada silueta bajo una ropa blanquecina y suelta. Avanza, aunque inusualmente despacio, como si le costara un mundo dar siquiera un mísero paso, como si su lacio turbante de pelo le impidiera ver la muerte hacia la que se dirige.

Llega al borde del abismo y es entonces cuando espantan las uñas de sus pies a la espuma reticente, cuando se despoja de sus pecados y los deja hundiéndose en la orilla, en la arena mojada, clavándose en el seno de la playa y desliéndose del mapa de una vez y al fin. Viene dispuesto a darse un bautizo de salitre, a enclaustrar aquellas lágrimas que no tuvieron cabida en la celeste aurora de su ciudad ni en el crepuscular albor de su remota profundidad moral. Observa ahora el mar con sus ojos enjaulados en una prisión de zafiras rejas, asfixiado de farándulas, camuflado bajo su errante alma. Se yergue enteramente ausente frente a un alboroto de reclamantes destellos, conmocionado por la brisa y distraído por la vida, decepcionado por la soledad y anhelante de sentimiento.

Su pálida piel se clava en su esqueleto, amarrándose al sustento que ofrece su tuétano, desintegrando finos músculos de fibras muertas. De pie, (aún de milagro), proyectando un hilo de sombra sobre la arena virgen, mancillando con su putrefacción anímica cada grano de ella. Enturbiando el ambiente marino, sus bulliciosas olas y la fresca fragancia playera con solo ser testigo presencial de la escena. Contagiándole su aura exánime, su semblante impertérrito; expandiendo su ponzoñosa esencia.

Allí se planta, desafiante mas sin fuerzas de desafío, sin valentía, rencor u otro rasgo emocional aparente. Sencillamente quieto y solo. Sencillamente muerto quien sabe desde cuándo.

El cielo es más denso que su alma, el mar más opaco que su sangre, la arena tan informe como su existencia. Se hiela sin emoción alguna, sepultado ya bajo medio metro de arena mientras espera paciente a que el mar se lo trague y finalice la agonía que le supone respirar. Inmóvil, impasible, etéreo. Metamorfosea en tristeza, amargura y silencio. Se desintegra inapreciablemente y su cadáver pasa a sustituirle tras un último aliento de la más absoluta y despreciable nada.

Ahogado de vida putrefacta y arrodillado ante un mar, un mar llamado consuelo.


jueves, 14 de febrero de 2013

Luz de mediodía y eternidad.

Esa luz que resplandece cada día, la misma que me da en los ojos mientras vuelvo a casa y me hace sentir llena de energía, la que esclarece el cielo y lo hace vibrar en un aura tenue y pálida, es la misma que ahora nos baña. ¿Quién iba a decir que una misma luz podría tener un efecto tan distinto ahora?

Con la ventana a nuestros pies, revolotean las motas de roce y se clavan en cada rayo que nos llega, tapándonos, aislándonos del mundo exterior que elegimos obviar por unas horas, proyectando sombras microscópicas en nuestra piel desnuda. Estoy tan cerca de ti que casi puedo verlas, pero mis ojos andan demasiado distraídos observándote a ti en todo tu conjunto.

Eres bello, así tan sereno y remansado, en esa posición tan relajada. Te abrazo, me vuelvo hacia ti y en ti me pierdo, en ti desaparezco, allí mismo, fundiéndome en tu pecho. Te siento tan cerca que mis nervios disfrutan con cada terminación, sintiéndose acariciados por el contacto de un cuerpo complementario al que ellos visten.

Te caen lo rizos, te caen sobre mi tus brazos, y debe ser lo único que cae, porque a la altura de tu ombligo se proyecta una sombra inusualmente alargada. Al sur del hemisferio del razocinio, tus piernas me inducen a pasar las mías por encima, y, aún más lejos de nosotros, la manta que nos sujeta desemboca en un abismo que señala el fin de nuestro plano y finito universo.
Así, camuflados por la luz del mediodía y recluidos en metro y medio cuadrado de curvas de carne. Acariciando tu cuerpo y besando tu cuello, teniéndote dentro y jadeando hacia fuera. Pegándome al olor que desprende cada ápice de tu vida.



Así querría pasar los segundos que me quedan.



martes, 12 de febrero de 2013

viernes, 25 de enero de 2013

Redención de siete días


Silenciada por el fulgor de una mirada:


Muda y sumisa ante la fragancia de la espuma espiritual. Ante los arrecifes de bellezas ocultas y pensamientos ahogados, ante las vidas de capullos florales sumergidos en vinagre y vino.

Abstrayéndome al milenio en que cacé mariposas regordetas y cromales que camuflaban sinuosas sus curvas tras los velos del rocío. En que bebí posos de recuerdos y comí pétalos de flores. Inspirada por el canto, inspirada por Italia. Regodeada entre algodones hechos sábanas, azúcar hecho dulces y pasiones hechas vida.

Tragándome la superficialidad extravagante de Woody Allen y ansiando un estallido de color en sus películas, tomando ejemplo de Café de Flore… Ansiando mano amiga que meciera mis temores. Aún triste y dolorida y con agujetas en los pulmones de tanto seguir respirando, mas optimista, pasional y cantarina. Abierta a las ráfagas de aire cerebral y a los pensamientos frescos (a pesar de seguir pringada de soeces) Pensando en el altruismo y destruyendo cualquier ideal político espontáneo. Anhelando risa, amor y pizza.

Hambrienta de carnal aventura pero retraída en mi propia geoda aislada. Envidiando a mucha gente: feliz en la eternidad de ser yo misma. Abofeteando al pasado por haber sido tan bueno conmigo y de rodillas, postrada, suplicante y entregada ante el futuro para que tome buen ejemplo de él.




Sola, sí, pero aireada ya de toda sensación de asfixia y de toda lágrima inútil.
Decepcionada, también, pero obviando lo evidente y centrándome en mi rubia sesera. Indiferente a los acontecimientos de ruido, alboroto y silencios sentimentales.
Perezosa, por supuesto, y orgullosa de ello, y esperanzada porque es viernes y vivaz porque mañana es sábado... tomando una iniciativa superior a mí y a mis fuerzas.

Feliz, como siempre J Pues hasta que tu vida no acabe no me verás jamás de otra manera.



viernes, 18 de enero de 2013

Suburbios nocturnos


Aquí me arrodillo tullida e invalida. Ciega y manca ante el trono de la inconsistencia. Caigo rendida, mis huesos molidos, mis músculos atrofiados, mi espíritu desparramado en una esquina sucia y oscura. Ni obscena ni dulce, simplemente inerte. Superada por una semana que se me antoja una vida, por unos sentimientos que ni siquiera comprendo y una alegría evaporada por el candor de mi llama extinta. Vacía y derrumbada sobre un sofá destartalado, dejando que mis lágrimas compitan por ser la primera en colmar el vaso. Por desgracia, esta noche ha sucedido.

Venía cargada de vida y deseos, de amor y lujuria, de vivaz locura. Ansiosa por comerme el mundo. Sin embargo, ahora solo quiero que él me coma a mí. Huir cual cobarde. Apartarme de vosotros y superar mi soledad como bien pueda, procurando seguir siendo yo misma cuando lo consiga. Ahora, quiero evadirme No volver a pisar tierra conocida ni volver a hablar con cara amiga alguna. Todas me acaban dando la espalda. Y así me mantengo. Y así me quedo. SOLA.

Mi familia no me quiere. Mis padres se enfadan. Mis amigos me obvian. Así que mis sentimientos acaban engangrenados dentro de mí. ¿Cómo los saco? ¿Cómo contengo las ganas de amar a personas inexistentes? ¿Cómo sobrevivo?

Qué fácil mantener sonrisas cuando no te encuentras desamparada en una trampa psíquica de la que sólo tú sabes cómo escaparte. La solución nunca es evadir la respuesta. La solución nunca será soportar lo que soportan mis manos. El peso de los segundos se clava como estacas en mi pecho.

Mojando papel con suspiros sólidos me despido de la noche y espero que de esta vida, tal como la he vivido estos días. Rezando por que ms plegarias sean por fin oídas, escuchadas y atendidas, por que la resolución acuda a mí de la misma forma que los problemas llegaron.

Diciéndote adiós a ti, a él, a los dos,
o a mí misma.


miércoles, 16 de enero de 2013

HOT

¿Los latigazos te han rayado la piel, o es tal vez la sombra de la reja?





viernes, 11 de enero de 2013

Se ve de otro color


Pian los pajaricos afuera y se irisan las mejillas. Sube el ánimo y el espíritu y vuelven las ganas de ser feliz. ¿Por qué no?

Me cogeré un vuelo express a mi isla privada en el Sol. Me desnudaré sola mientras cazo asteroides y mientras bestias doradas se entrecruzan a medio salto en un mar de lava y hierro fundido. No cerraré los ojos, pues ya no tendré que evitar imágenes desagradables, solo estaré sometida a viñetas óptimas con luz intensa y potente como la de la luna crepuscular. Inspirare ceniza y espirare emociones hasta que acabe tan ennegrecida por dentro que la capa de fuera parezca pulcra y bella. Multiplicare mis dedos para contar las estrellas fugaces que no cumplieron mis encargos, aun viviendo en el astro rey; que obviaron mi presencia, aun siendo la única sombra entre una explosión de reflejos. Veré extasiada como explota la tierra y como grita la humanidad mientras me recuesto en mi tumbona a disfrutar del espectáculo. Se teñirá de rojo y mierda el espacio galáctico unos añitos-luz y en nada, el universo no tendrá constancia alguna de vuestra existencia. Seré feliz en mi geoda ardiente y viviré acompañada de un hombre bien dotado surgido del fuego idealizado de mi corazón. No necesitaré más que pescar un par de destellos al día para alimentarme y unos gramos de polvo de estrellas para poder crear mi propio mundo sin vosotros, no me hacéis falta. La soledad cósmica es mejor que la compañía humana.

Crearé mi propio imperio sostenido en los pilares del Sol. Allí no habrá democracias ni presidentes, ni dictaduras; simplemente estaré yo. Yo sin sombra siquiera. Yo, mi alma mi cuerpo (aun calcinado) yo. Mi ser fundido en un tierno abrazo con la luz, la alegría y la vida pura, en general. ¡Que arda todo lo demás! La mole terrestre arrasada, los marcianos gritando victoria, y yo con mis gafas tintadas bronceándome de estrellas y galaxias. Bebiendo un coctel nebulósico  a orillas de Dios, con vistas al sistema solar y un enlace directo con el diablo.
Si conseguís llegar, os monto un chalet en primera línea de vida. ¿Os apuntáis?

La vida es bella, solo para quien sepa cómo vivirla...



jueves, 10 de enero de 2013

Alas cortadas

¿Tienes alas porque realmente ansías volar o simplemente vuelas porque tienes alas?

Nombras tu libertad cuando ni siquiera tiene nombre. Te aferras a su lomo cuando es tan intangible como los sentimientos que en ti produce. La identificas como un derecho cuando en realidad no es más que un sacrificio.¿Con qué privilegios te consideras LIBRE? ¿Con qué razones? ¿Acaso olvidas al voyeur que mueve tus hilos, vulgar marioneta del destino?



miércoles, 9 de enero de 2013

Siempre



Carnal pasión la que se funde en mi pecho. Estruendoso grito el que estalla en mi vientre. Real la agonía de rozarte y fantasiosa la dulzura de tenerte dentro de mí. Imposibles y deseos mezclados en una acre combinación de sales marinas alucinógenas; profundo; ingrávido; fantasioso; IRREAL.


Pero se siente vivo en mi interior, si, supongo que también en el tuyo. Dos cuerpos gravitatorios que se atraen con una fuerza muchísimo mayor a la masa de sus almas. Dos cuerpos que se rondan y se sienten febrilmente cerca pero que mantienen una distancia espeluznantemente conseguida a base de miradas apartadas. Abrazos que quieren ser usados, besos que quieren ser vividos, manos que quieren entrelazarse. Espacios que anhelan ser suprimidos.


Rojo. Más ardor que sangre en sí lo que corre por mis venas. Más ilusiones que probabilidades de comerme tu esencia. De mantenerte conmigo. De ser tuya, para siempre.

Te quiero. 


martes, 8 de enero de 2013

Polvo de estrellas

Se zafa mi mente de las mil ataduras que agarraban sus muñecas. Huye, despavorida, libre, mas cojeando por días de tortura. Esta débil, pero sigue en pie. Sálvese quien pueda de la inspiración profana y  realista que actúa de verdugo en esta nuestra vida. Córranse las cortinas y no dejéis entrar los rayos de hipocresía que se cuelan por las rendijas. Cúbranse los oídos para obviar las mil y una necedades que pululan ingrávidas tomando la brisa como chófer, acalorando en vez de refrescando con su roce. Quizás la milla verde no fuera tan mala al fin y al cabo. Podría restar en paz en un maravilloso mundo loco donde el dorado de las paredes sea realmente de oro, donde las palabras sean dichas en su justo momento y donde los roces abunden. Quizás una muerte cerebral la libraría de tanta incomprensión social, descansaría fantasiosa y relajada, esnifando polvo de estrellas, colocada de inteligencia hasta la médula. Quizás. Pero sería una muerte de todos modos. ¿Y quién desea estar muerta cuando puede seguirse con vida para reírte de todas esas incoherencias con alguien a tu lado que también las perciba? Solo se ha de buscar a la persona adecuada. Solo has de saber ver lo que el mundo te oculta por miedo a enamoramientos fortuitos e incómodos, por miedo a que quieras dormir abrazado a él cada noche, fundiéndote con su compatible alma.

Mi mente ha seguido corriendo. Me ha escuchado narrar las contradicciones de su huida. Puede que ahora no sepa a donde dirigirse: si a la silla eléctrica de la inconsciencia o al abrazo del infierno con posibilidad de visitas angelicales.



Por favor, sacadme de aquí.