Muda y sumisa ante la fragancia
de la espuma espiritual. Ante los arrecifes de bellezas ocultas y pensamientos
ahogados, ante las vidas de capullos florales sumergidos en vinagre y vino.
Abstrayéndome al milenio en que
cacé mariposas regordetas y cromales que camuflaban sinuosas sus curvas tras
los velos del rocío. En que bebí posos de recuerdos y comí pétalos de flores.
Inspirada por el canto, inspirada por Italia. Regodeada entre algodones hechos
sábanas, azúcar hecho dulces y pasiones hechas vida.
Tragándome la superficialidad extravagante
de Woody Allen y ansiando un estallido de color en sus películas, tomando
ejemplo de Café de Flore… Ansiando
mano amiga que meciera mis temores. Aún triste y dolorida y con agujetas en los
pulmones de tanto seguir respirando, mas optimista, pasional y cantarina.
Abierta a las ráfagas de aire cerebral y a los pensamientos frescos (a pesar de
seguir pringada de soeces) Pensando en el altruismo y destruyendo cualquier
ideal político espontáneo. Anhelando risa, amor y pizza.
Hambrienta de carnal aventura
pero retraída en mi propia geoda aislada. Envidiando a mucha gente: feliz en la
eternidad de ser yo misma. Abofeteando al pasado por haber sido tan bueno
conmigo y de rodillas, postrada, suplicante y entregada ante el futuro para que
tome buen ejemplo de él.
Sola, sí, pero aireada ya de toda
sensación de asfixia y de toda lágrima inútil.
Decepcionada, también, pero
obviando lo evidente y centrándome en mi rubia sesera. Indiferente a los
acontecimientos de ruido, alboroto y silencios sentimentales.
Perezosa, por supuesto, y
orgullosa de ello, y esperanzada porque es viernes y vivaz porque mañana es
sábado... tomando una iniciativa superior a mí y a mis fuerzas.
Feliz, como siempre J Pues hasta que tu vida
no acabe no me verás jamás de otra manera.

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