Anhelante, hambrienta
como mi mente, sedienta como el Sáhara.
Preparada, alerta
cual monstruo, despierta cual búho.
Desatada, brillante,
fugazmente alegre.
Con la venda en los
ojos, las ideas al aire, la vida en latidos, la existencia tan solo en 10
despertares.
Poética, abstraída
soñolienta y pre-ocupada.
En vela hasta la
anochecer y soñando hasta que me vaya.
Devorando pasteles de
nieve y jarras de insomnio.
Rendida ante una
realidad surrealista y un pasado demasiado palpable.
Temerosa mas dura, a
las piedras cabezazos, a los abrazos lágrimas.
Sin concierto, sin
ritmo, distónica.
Taquicárdicamente
perdida en la incertidumbre más delirante y hermosa.
Espasmódicamente despierta
en un onírico paisaje escarchado.
Solitaria y expuesta,
con mi maleta por delante y mis malgastables sonrisas a cuestas.
Respirando, arduamente,
apenas llenando los pulmones de nuevos recuerdos y oxigenando el cerebro a base de ideales y
azúcar.
Abstracta y mareada. Sobrecargada
de vidas en las que asomar mis reflejos a veces poco sinceros.
Tambaleante bajo el peso del futuro mismo, de
la incoherencia entera.
Obviando el ahora y
viviendo el mañana. Con la esperanza de que mañana pueda preocuparme solo del
ahora.
Artísticamente
sobrecargada. Exhausta de tanto temor a estarlo.
Escalón a escalón,
resistiendo con fuerza.
El comienzo está ahí.
Delante.
Si quieres ver el final
solo tenemos que darnos la vuelta.
Yo soy Lucía, otra
UWCer.
¿Y tú cómo te encuentras?

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