Pero se siente vivo en mi
interior, si, supongo que también en el tuyo. Dos cuerpos gravitatorios que se
atraen con una fuerza muchísimo mayor a la masa de sus almas. Dos cuerpos que
se rondan y se sienten febrilmente cerca pero que mantienen una distancia
espeluznantemente conseguida a base de miradas apartadas. Abrazos que quieren
ser usados, besos que quieren ser vividos, manos que quieren entrelazarse. Espacios
que anhelan ser suprimidos.
Rojo. Más ardor que sangre en sí
lo que corre por mis venas. Más ilusiones que probabilidades de comerme tu
esencia. De mantenerte conmigo. De ser tuya, para siempre.
Te quiero.

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