viernes, 3 de mayo de 2013

Flashforward


Tras largas noches de pensamientos desordenados y desorbitados mis ideas se aclaran traídas de vuelta al papel de mano de mi fiel aliado el cine francés. La inspiración huída (y el tiempo libre) se mudaron de alma por una temporada.
¿Por qué será que del mismo modo que mis amantes veraniegos huyen, lo que deseo se traslada también al norte?

En realidad aún no he reflexionado sobre ese futuro nórdico, sobre ello y todo lo que conlleva. Sobre todo lo que acontece y sobre mí se cierne en esta revuelta y fugaz primavera. ¿Qué será de este cuaderno, de mi corcho, de mi escritorio, de mi refugio? ¿Qué fue de mí? ¿Y qué pasará conmigo? …preguntas gritadas al vacío del deshielo emocional de mis compañeros de viaje…

Quizá no me enfrento directamente a ellas y las dejo desleyéndose entre la responsabilidad y las lágrimas ajenas porque realmente temo siquiera formularlas. O porque puede que mi cabeza esté colmada de recuerdos de un futuro ya vivido. Idílica y oníricamente idealizados en mis sueños de muchacha ambiciosa.

Tengo miedo, escrito queda. No me materializo con la soledad espiritual a cuestas un bienio (¿es realmente eso lo que me espera? ¿no será más bien todo lo contrario?) Tampoco me veo rebosante de perfección nórdica… ¿Cómo me veo? En general, ¿quién soy? ¿Quién? ¿Y por qué necesito saberlo? ¿Por qué han de saberlo ellos? ¿Por qué tienen claro que estoy preparada si yo no lo sé?

Vivía con la certeza de que ya sabía todo eso. La incertidumbre es bella, sin embargo, y cada paso que doy hacia mi interior es mil veces más enriquecedor que los que doy hacia fuera.

Del mismo modo, la incredulidad es otra de mis drogas emocionales. No quiero que se me pase su efecto narcótico, no esta noche, no esta vida. Quiero y espero vivir con ella solapada en mis sinapsis. Es la chispa de mi té, la teína de mi coca-cola.

Me siento tan orgullosa, tan. Por esta posibilidad de escoger la vida que quiero llevar y por ganármela. Es tan rápido y tan colosal que dudo de mis méritos… ¿Qué hacer cuando temo sentirme sola entre lenguajes corporales extranjeros? ¿Cuándo añoro la calidez que temo perder? ¿Cuándo el destino mismo me hace temerme?
¿Qué hacer cuándo obvio las preguntas?

Pues hincharme el pecho, enrojecer mis ojos y mirando al cielo pálido gritar: ¡QUE OS JODAN IDIOTAS! Y salir corriendo riéndome de todos aquellos que ni siquiera son capaces de apreciar la vida que se pierden.
No es época de solidaridad, no. Es mi momento, este es mi milestone. El instante en que se rompió mi geoda burbuja.

Aquí estoy, aquí nazco.
Esta soy yo en versión UWCer defectuosa.


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