El calor vuelve a lamer mi cara
por fin. El pelo se me agita pausado por una brisa etérea; se me erizan las
ideas. El roce de la electricidad solar hace que se desparramen por el verde prado,
cubriéndolo todo de un tono preocupantemente gélido.
Queda rayada nuestra libreta de barandilla, ¿lo has notado? por culpa de
tu balcón, de ese al que tú, princesa desangelada y hermosa, no sabes cómo
agarrarte para que tu vida en espiral no te arrastre. No eres más que otra gourmet
de paladar aristocrático con un ansia voraz de salvación veraniega... Necesitas
de esa vorágine de chillidos, de belleza y frescura, tan colmada de retazos de
amor y calidez desnuda.
Siguen pasando los aviones, pues van guiados por los sueños oprimidos
en tu pecho; a uno por hora, a mil por perjuicio.
Vives en una realidad extremista de rosas y música. De lucidez y
llanto. De profundidad marina. Con los pies en la ventana y el corazón en las
nubes te deshaces; tú, la muchacha que solo anhela…
…que solo se anhela.
Que desea el día y la luz que le
rejuvenecen las heridas. Te traicionó la
razón al susurrarte que no era posible que el sol vaporizara nuestros rencores,
nuestros reparos, mis sugestiones. Si, hice mal en confiar en ella.
Siento un cambio, ¿sabes? ya no
en el ritmo de mis aleteos, sino en la disfonía de mis disparos de alegría. Ya
no soy quien era, solo guardo los recortes puros de esa persona (¿cómo? ¿ahora somos tres? :P) en este-mi
refugio sin encuadernar. ¡Evolución! Quién
sabe si merecida...
En cualquier caso, aquí huele a playa, a cloro a nylon, a pólvora. A
paz armada en nuestras entrañas y a conflicto bélico en tu sinceridad.
Me merezco ser mi mejor faceta,
Vicky, te mereces fundirte conmigo de una vez y por fin. Sí, me lo merezco, ya me has cultivado bastante. Quién iba a decir
que mi súper alter-ego tomaría el control de mi realidad solo cuando ésta se ha
vuelto onírica y comienzo a aprender a palparla con mis besos y con mis pupilas.
¡Metamorfoseo! ¿No decías que nacías de nuevo? Es
parecido. Llámalo mudar de alma, si lo prefieres. Lo que prefiero es que me alcances ahora Luci, en este instante en el
que 106 pajaritos silban a mi lado mientras me meten prisa para emigrar. He
de desterrar aún algo de piel muerta y oscura para dejar paso a la virgen y
libre que me regalaste. Ese alma de recambio
es en realidad la válida y esperada cosecha del ’97, la de verdad, ¿lo sabes, no? El mérito es tuyo. No, somos tú y yo juntas: ron añejo destilado con horchata
en una misma botella :D
Hasta que fermente bien la mezcla
solo me propongo comulgar con mis (nuestras)
sonrisas y hacer que la transición merezca la pena.
¡PAZ!
Paz en mi behetría.
Te quiero Vicky. Y yo cielo, ¡que orgullosa estoy de ti!
No hay comentarios:
Publicar un comentario