domingo, 9 de septiembre de 2012

Mi amigo Cielo

http://www.ivoox.com/mi-amigo-cielo-audios-mp3_rf_1631315_1.html

Me rehago en esta tarde. Ya casi es la hora. Me asomo a la ventana y Cielo está blanco. Blanco. Totalmente blanco. Impoluto, impecable, inamovible, agarrado a la bóveda celeste mientras deja caer su presión sobre mi cuerpo. Me acaricia. Le huelo al hacerlo y noto la humedad, el yodo y el dulzor empalagoso característico de su perfume de Rabanne. Le sonrío y él me devuelve una mueca. Me está haciendo burla. Pero sé que somos amigos, y le permito cualquier cosa. Él me conoce, sabe cómo me siento y empatiza conmigo. Le miro. Es tan inmenso… ni con los ojos abiertos del todo puedo observarlo en su grandeza. Me siento protegida bajo sus brazos y me consuela saber que siempre los tengo encima.

Me gusta ver que se ha vestido para la ocasión, como siempre hace: hoy era nuestra cita. Hoy, domingo. Hoy, último fin de semana en la tierra soleada y fresca, llena de flores, de brisas, de olas, de sentimientos, de sol, de gente; de libertad. Hoy, último fin de semana de verano. No hay solsticio aún, pero nos anticipamos a su llegada.

No me entristezco al cerrar una etapa, me alegro de haberla disfrutado y exprimido tanto como he podido. Además, siempre me ha encantado el traje de gala blanco de Cielo. Es tan elegante… tan denso y helador a la vez. Tan esperanzador y tan vacío. Tan prometedor y tan deprimente.

Es pacífico. Está en calma, como esperando a algo más. Y así se queda hasta que se me pasa la reflexividad: esperando. Supongo que a que yo le diga que se lo quite, que lo eche a lavar y se ponga algo más informal y más brillante. Que raro que a pesar de estar conmigo, no tenga  apenas ropa. Es tan dulcemente descuidado… pero yo le quiero.

Él es mi amigo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario