martes, 18 de septiembre de 2012

Inconsciencia. Recuerdos. Grietas.

http://www.ivoox.com/inconsciencia-recuerdos-grietas-audios-mp3_rf_1631296_1.html


¿QUÉ FUE DE NUESTRO PARÍS?

No sabes que te estás haciendo, ¿a qué no? Sigues la corriente, le sigues a él o a ellos, supongo, y mientras, te pierdes. Desaparece lo que eras para dejar paso a un prototipo defectuoso de lo que a les gustaría que fueras, un reflejo borroso de su imagen. Al menos eso es lo que quiero pensar.

No puedo ni imaginarme que realmente has cambiado tanto que ya ni se te reconoce. ¿Sabes? Antes eras mejor. Más real, más sentimental, más tú. Más, a secas. Ahora ni siquiera se distingue tu silueta. Has perdido demasiada esencia, tanta que ahora de odio. Antes te quería. Tanta, que antes esto te hubiera importado. Ahora, simplemente piensas que soy yo la que merece tu odio. Y te encargas además de hacérselo pensar a las demás. Dime, ¿qué hice yo tan malo? Perdona por no ser todo lo perfecta e hipócrita que te hubiera gustado, por no haberte hinchado el ego cuando era eso justo lo que necesitabas, un buen sopapo que te lo desinflara.

Si, tuve mi parte de culpa no te lo puedo negar, pero tú tuviste la tuya. No me pondré a discrepar sobre quien más o quién menos, pero no quiero aguantar ese royo que llevas. No, no serás tú la víctima. ¿Quieres que juguemos así? Me parece estupendo. Pero deja de mirarme como si me hubiera cargado a tu madre y fuese la peor persona del mundo. Deja de ignorarme como si fuese tan mala que no mereciese existir. Deja de creer que soy yo la que merece tu silencio. Deja de fingir que tú y yo no fuimos amigas.

Estuve contigo, Sara. Estuve ahí en muchas ocasiones. Te sequé las lágrimas, te escuche las penas y te alegré muchos días de tu vida. ¿Qué pasó? Pues que me comparaste. Sí, me sacaste pegas en base a alguien que es totalmente diferente a mí. Mal  hecho. La amistad es desinteresada, no critica, no juzga, y yo te demostré que era tu amiga. Me atrevería a decir que incluso más de lo que tú me demostraste que eras la mía.

No es un ataque de envidia, ni mucho menos. La verdad es que prefiero no saber de esta etapa de tu vida (porque espero de corazón que solo sea una etapa y que después abras los ojos). Es mi consejo, aunque sé que no te importa. Una sugerencia afable que se quedará callada, un mar de buenas intenciones que nunca vas a recibir, y lo siento de veras por ti.

Ya no tienes ese algo que tenías. Ya no te veo guapa a pesar de fijarme en esos ojazos que tienes. Ya no me pareces interesante y mereciente. y te puedo jurar que no hablo desde el rencor, nunca lo haría. Quizás podrías plantearte si yo “soy digna” de recibir esa mínima cordialidad por tu parte.

Me parece que mi problema es que ya te he quitado la máscara. Por favor, que no sea eso. Me gustaría que fuese al revés. Eso significaría que te la has puesto, que por eso ya no sé quién eres, y que cada vez me cuesta más recordar quien fuiste.

¿de quién o qué vas disfrazada?


No hay comentarios:

Publicar un comentario