De mi boca, a golpes, salen deliciosos smints de menta.
De mi cerebro brota un mix de lacasitos y fideos dulces de mil
colores.
De mi corazón, caramelo líquido, delicado y pegajoso.
De mi estómago, kilos y kilos de maravillosa nutella.
Espirando con fuerza, directamente desde mis pulmones, comienza
a salir nata montada.
Y de mis venas leche condensada teñida de cereza.
En mi tripa, reposa, además, un plato enorme de regaliz en
rosca.
Me sorprendo al encontrar dentro de mis piernas rígidos
bastones de caramelo.
Al descubrir que mis pies son en realidad crocanti en
mazacote.
Y mis brazos flashes partidos.
Me doy cuenta de que mi exófago es disimuladamente una pajita
de azúcar.
De que si me abrazas fuerte, notaras el bizcocho y las
cookies que me forman.
De que mi ser es el espíritu rebelde de la gominola.
Y de que yo, en mí misma, soy una dulzura. J

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