¿No eres consciente del daño que
produces con tus delirios de grandeza? ¿quién te crees que eres para andar así
por la vida, haciendo y deshaciendo la vida como si de tu séquito se tratase? Eres
retorcida. Eres negligente. Eres fría. Eres rara y maquiavélica.
Sí, eres muchas cosas, pero ante
todo eres egoísta. Mucho, muchísimo. Te falta empatía, te falta visión. Estas cegada
por tu bienestar y a pesar de lo que muchos digan eso no es inteligencia: eso
es maldad. ¿Cómo te atreves a jugar así?
Las reglas de la partida las
modificas a tu antojo, sin democracia, sin derroques. Injusticia. No mereces el
trono del reino. No te lo mereces. Ni a él ni a nadie decente que se haya
acercado a ti nunca. Por eso se van todos, poquito a poco. O si no, eres tú
quien les echa. Tú y tu alter ego. Tú y maldita inseguridad.
¿Por qué los alejas? Tiene razón,
es ilógico. Aunque quizás sí que necesites estar sola al fin y al cabo. Igual un
baño en lágrimas ajenas te hace empaparte de un poco de humildad, que va
haciendo falta. Es que no aprendes ni con esas.
Yo te veo como de verdad eres, mi
inconsciente no libera endorfinas al abrazarte. Yo no te quiero. No estoy
enamorada de ti ni siento aprecio. Esa es la diferencia. A mí se me cayó la máscara
hace ya muchos años.
Me has ignorado, me has ocultado,
has querido simular que no me oías…y mira lo que has conseguido. El caos. Has forjado
una personalidad sobre la nada que moldeaste. Has creado a alguien inexistente,
falto de principios, que se cree superior porque es diferente pero que en el
fondo es tan igual a todos los demás que te da asco admitirlo., y por tanto, te
das asco a ti misma, me das asco a mí.
Y, ¿sabes qué? Al final le
acabaras dando asco a todo el mundo. Porque es lo que te mereces.
Serás gilipollas…
.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario