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Al separarme de tus labios pensé.
Pensé en todo. En todo aquello que me dijiste. En todo, sin metáforas dramáticas
ni adjetivos ideales. Me hiciste replantearme aspectos de mí misma que tenía
descuidados. Y llegué a conclusiones que me han destrozado por dentro. Creo que
ahora es el momento en el que te llamaría por teléfono llorando, ese momento
que prefieres no pasar. Verte a ti de cerca ha hecho que me mire yo, y eso me
ha sentado mal. Porque me he dado cuenta de porqué me siento inferior, ya que hasta
ahora no tenía respuesta. Y es porque te veo tal cual, y ese tal cual tan me
deja ensimismada. Porque me estoy enamorando. Porque ese tal cual que he visto
implica que este no es otro “amor” cualquiera y algo ciego. Implica que te
conozco, que he visto todas tus facetas y que aún así, me pareces perfecto. Porque
tengo miedo. Porque por eso no quiero perderte, pero me asusta quererte tanto y
no querer que te separes de mí nunca. Me asusta la intensidad de mi miedo.
Y supongo que eso que no quieres
compartir nos separa. Cuando noto que deliras y te me escapas también te
separas. Nos separamos y supongo que eso conducirá a perderte. Por eso acabo comiéndome
la cabeza, porque si te separas y por consecuencia te pierdo, se me rompería el
corazón. De verdad y por vez primera. Todo lo dicho anteriormente es solo una
milésima parte de lo que sucedería si desaparecieras. Me siento inferior porque
en el fondo soy totalmente vulnerable. Y odio serlo, pero lo soy continuamente.
Por eso me escondo. Por eso no te cuento o no cuento, en general, mis
problemas. Ni siquiera es consciente. No lo hago porque son tan graves que ni
siquiera sabría cómo describirlos, porque ni siquiera están del todo identificados.
Se mezclan en mi personalidad y en mi base como persona. Y la raíz de que
descubrir todo esto me haya sentado tan mal, es que me he dado cuenta de que yo
no he cambiado. No he pasado por esa fase de la que hablamos. Las modificaciones
que he hecho en mí a lo largo de los años han sido totalmente superficiales
comparadas con el nudo que tengo que deshacer. No sé si soy lo que intento aparentar
o si simplemente lo intento aparentar porque odio como soy en realidad. Me siento
perdida. Soy vulnerable e insegura en mi misma de tal manera que lo escondo
hasta que se me olvida que es real. Y esa mentira quedaría destapada si te
contase mis problemas, lo cual significaría mi autodestrucción instantánea y mi
derrumbamiento.

No mi actitud, ni mis actos, ni
mis ideas. Yo en mi misma, el concepto de mi ser. Siento que en el fondo lo tengo
definido, pero que yo me he quedado atrás. Atrás mientras mi cuerpo y mi vida
avanzaban. Quizás me falte una parte del I & I, o quizás influyan factores
externos.

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