La escapada a mis sueños, mi huída del mundo. Mi salida de emergencia al otro lado, al de mis ideas; frescas y disparatadas. Mi forma de desahogarme y de expresarme con libertad, de hablar y dejar correr mi inspiración para hacer menos razonable la vida de aquel que se atreva conmigo... y permitir que se sumerja en mi mundo y en mi pasional cabecita. Esto es lo que ven mis adolescentes ojos. Este es el destape de la profundidad de mis entrañas. Esto, somos mi alma y yo al desnudo.
jueves, 28 de junio de 2012
miércoles, 27 de junio de 2012
¿Qué es un loco?
Un loco es alguien incapaz de
expresar lo que siente. Alguien frustrado, único habitante de su propio mundo. Un
genio incomprendido que deambula solitario por los caudales de su mente,
traspasando continuamente la borrosa línea que separa la cordura de la locura. Una
mente lúcida empapada de demencia.
Un loco es una persona sosegada a
su propio juicio, pero incoherente al de los demás. Una mente sobresaliente
erróneamente despreciada. Alguien que aprendió a vivir en la soledad de su propia
jauría de ideas. Un postergado tan exclusivo que ni siquiera ansía la
compresión ajena.
Un loco es alguien único atrapado
en un mundo negligente y omiso a las genialidades. Un lunático que siente cada
día una enigmática ecuanimidad, comparable a la inspiración divina. Un iluminado
del devaneo. Un elegido por el disparate. Una víctima de la ofuscación del
mundo.
martes, 26 de junio de 2012
Directamente a tí
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Al separarme de tus labios pensé.
Pensé en todo. En todo aquello que me dijiste. En todo, sin metáforas dramáticas
ni adjetivos ideales. Me hiciste replantearme aspectos de mí misma que tenía
descuidados. Y llegué a conclusiones que me han destrozado por dentro. Creo que
ahora es el momento en el que te llamaría por teléfono llorando, ese momento
que prefieres no pasar. Verte a ti de cerca ha hecho que me mire yo, y eso me
ha sentado mal. Porque me he dado cuenta de porqué me siento inferior, ya que hasta
ahora no tenía respuesta. Y es porque te veo tal cual, y ese tal cual tan me
deja ensimismada. Porque me estoy enamorando. Porque ese tal cual que he visto
implica que este no es otro “amor” cualquiera y algo ciego. Implica que te
conozco, que he visto todas tus facetas y que aún así, me pareces perfecto. Porque
tengo miedo. Porque por eso no quiero perderte, pero me asusta quererte tanto y
no querer que te separes de mí nunca. Me asusta la intensidad de mi miedo.
Y supongo que eso que no quieres
compartir nos separa. Cuando noto que deliras y te me escapas también te
separas. Nos separamos y supongo que eso conducirá a perderte. Por eso acabo comiéndome
la cabeza, porque si te separas y por consecuencia te pierdo, se me rompería el
corazón. De verdad y por vez primera. Todo lo dicho anteriormente es solo una
milésima parte de lo que sucedería si desaparecieras. Me siento inferior porque
en el fondo soy totalmente vulnerable. Y odio serlo, pero lo soy continuamente.
Por eso me escondo. Por eso no te cuento o no cuento, en general, mis
problemas. Ni siquiera es consciente. No lo hago porque son tan graves que ni
siquiera sabría cómo describirlos, porque ni siquiera están del todo identificados.
Se mezclan en mi personalidad y en mi base como persona. Y la raíz de que
descubrir todo esto me haya sentado tan mal, es que me he dado cuenta de que yo
no he cambiado. No he pasado por esa fase de la que hablamos. Las modificaciones
que he hecho en mí a lo largo de los años han sido totalmente superficiales
comparadas con el nudo que tengo que deshacer. No sé si soy lo que intento aparentar
o si simplemente lo intento aparentar porque odio como soy en realidad. Me siento
perdida. Soy vulnerable e insegura en mi misma de tal manera que lo escondo
hasta que se me olvida que es real. Y esa mentira quedaría destapada si te
contase mis problemas, lo cual significaría mi autodestrucción instantánea y mi
derrumbamiento.

No mi actitud, ni mis actos, ni
mis ideas. Yo en mi misma, el concepto de mi ser. Siento que en el fondo lo tengo
definido, pero que yo me he quedado atrás. Atrás mientras mi cuerpo y mi vida
avanzaban. Quizás me falte una parte del I & I, o quizás influyan factores
externos.
sábado, 16 de junio de 2012
Chispea en la bahía
El sol se esconde en su grisácea
morada mientras su luz se evapora entre las gotas de lluvia. El mar se traga
cada una de ellas y las acoge con fiereza mientras que, de lejos, retumban los
disparos. Se inyecta el aire comprimido de las escopetas y se escapa
chispeante, llevándose consigo perdigones y recuerdos. A tiros, se despejan la
mente los tiradores. A golpes la lluvia sigue cayendo, fina y elegante, como en
un vals acompañado por la música del viento y los estallidos del plomo. Vuelan
las hojas de los árboles, vuela mi cabeza, vuela la vida.
Los disparos no cesan y me distraen
mientras dejo que las lágrimas de las nubes me empapen y calen en mi mente. Se respira
el yodo del mar y la amargura otoñal del octubre anticipado, que se pasea descoordinado
por la ciudad en el mes de junio.
Las olas suben y bajan, las
barcas avanzan desoladas y las traineras se deslizan a trompicones por una
plateada superficie quebradiza. La luz deslumbra con su blancura y su brillo,
triste y cegadora, y mis ojos se entrecierran en su afán por vencer sus destellantes
reflejos. Mi pelo empieza a chorrear, lacrimógeno y pesado, haciéndome recordar
dónde estoy y cuán afortunada me siento. El viento me azota la cara una última
vez antes de pasar a empujarme por la espalada, falsamente amistoso, ayudándome
a comprender la gravedad del asunto. Pero es tarde ya para pensárselo, es tarde
para intentar sacar el paragüas, es tarde para conseguir cambiar de idea.
Doy el paso mientras la capucha
del chubasquero se me pega a los ojos, a la vez que un trueno resquebraja la
plenitud amable de la cordillera. Me estallan los oídos en un cambio de onda
plasmático. Sé que me espera el vacío en un inmenso abrazo infinito y dejo que
me acoja en su seno mientras soy aplastada por el mar aplatijado. Me sumerjo en
espesos pensamientos y la sal me ofusca la vista. Solo quedamos yo y la arena
del fondo, yo y los cangrejos, yo y la densidad acuosa del medio. Solo quedamos
yo y el mar, fundiéndonos en un gélido beso y haciendo las paces por tantos
años de abandono. Se termina la soledad del corazón y comienza una nueva etapa.
Mi vida cambia con el vaivén de cada ola y me dejo absorber por su esencia pura
y refrescante.
Saco la cabeza y tomo aire, oteo
el horizonte y me mareo, me pierdo en su belleza y empequeñezco. Se termina con el salto el
curso de las páginas leídas. Se termina con el salto la inestabilidad de los
libros.
Se termina por fin el
encarcelamiento.
jueves, 14 de junio de 2012
Arde...
Quema, enciende, ¡fuego!
Jadeos, temblores, pálpito, renacimiento, locura… tentación, vida, ¿frescura?, picaresca, descenso, vergüenza, disfrute, morbidez, pasión, revuelo, escalofrío, ¿asusta?, prende, calienta, excita (¡derrite!)… conexión, realidad, fantasía, ¿paz?, armonía, calidez, roce, entrecorte, miradas, reacciones…aprendizaje. Penetrante, ¿frustrante?, dulce, frutal, atrevimiento….
AMOR
lunes, 11 de junio de 2012
Pedazos
Ver su cara, ver la tuya. La amargura,
el enfado. La debilidad, la fuerza. El destrozo, el desamparo. Sus palabras arañan
el aire, se sueltan entre jadeos. Sus ojos están perdidos y su sonrisa
desaparecida entre su decadencia, al igual que su alegría, al igual que sus
bromas. Tú estás perdida a secas. Te has marchado. Me has dejado colgada de un
árbol que se tambalea. Estoy viviendo sola con un cadáver que te anhela. Conmigo
misma y mis pesadillas hechas trizas, pulverizadas por la agónica realidad.
Me visitas y te miro. Pareces extrañamente
entera, enteramente fuerte. Él en cambio se derrumba por momentos. Puedo ver
como sus piezas van cayendo a un vacío del que temo que nunca serán rescatadas. Se esfuman 17 años de nuestra
vida en una nube de polvo y lágrimas: el polvo que quedó sin limpiar en
vuestras heridas y mis propias lágrimas ácidas y deprimentes.
Quiero lo mejor para vosotros,
pero no me hagáis sufrir a mí lo que en realidad deseáis para el contrario. Mejor
todavía, no os hagáis sufrir y acabad con esto.
Aún sigo aquí. Vuelve a casa, por
favor.
domingo, 10 de junio de 2012
Ceceos
No tenemos fuerzas para brillar ni
conseguimos sostenernos. Es normal, no es fácil hacer el pino. Yo te sujeto y tú
me sujetas. Y supongo que lo haremos siempre. Y aunque temblemos, es igual, podremos
con todo, podremos con ellos, e incluso podremos con nosotros.
No tenemos la culpa de que
nuestras voces no tengan fuerzas hoy más que para cecear en un suspiro, vagas y
cansinas. Es domingo, y aunque no es tarde, estamos cansados. Quizás lo mejor sea
dormir un rato. Pero yo prefiero dormir a tu lado, ¡no sé cómo lo verás! Me
quiero olvidar de todo en tus brazos. Me quiero sentir pequeña a tu lado. Me quiero
deshacer de esta tarde odiosa entre tus besos. No me niegues al menos un hueco
en tu enojo, sé que será mejor siempre que tenerte lejos.
Quiero que estemos perdidos en la
nada, pero juntos. Quiero robarte la ropa y acoplarla a mi vida. Quiero sentirte.
Quiero destruir a todo aquel que ose agrietarnos la sonrisa. Solo quiero ser y
sentir y vivir y caer, y girar y soñar y morir de placer…
Quiero gritar en nuestros días malos
y despuntar en los buenos.
…
Bueno, que Te quiero.
Y alguien dijo una vez que...
Lo más horrible en el mundo es quedarse sin hacer nada por miedo a no poder hacerlo todo.
jueves, 7 de junio de 2012
In-videncias
Lo esencial es invisible a los ojos, y por tanto, yo me
declaro ciega.
¿Qué por qué? Porque lo prefiero antes de tener que ver la
asquerosa simplicidad del mundo.
El mejor retrato de la vida lo puedes obtener con la vista
tapada, pues no necesitas ojos que atestigüen lo que tu alma te grita en cada
parpadeo: que lo esencial del universo está refugiado en tu propia simplicidad.
Es carnal y espontáneamente básico. Se te es rechazada la
posibilidad de verlo, pero estará siempre disponible la opción de sentirlo. Tú
eres tu esencialidad personificada. Tú eres tu propio universo.
Tú eres de los que, como yo, te declaraste ciego al mantenerte
inconformista. Y en esa inconformidad reside tu esencia perpetua.
Ahí tienes tu respuesta.
Hazle un favor a la humanidad e intenta abrirle los ojos ;)
Soy millonario
Poseo mil setecientos millones
de nada, de vacío. Mil setecientos
millones de la más absoluta superficialidad. Me creo rico, pero no soy mucho
más que lo que poseo: no soy nada. Y estoy bien orgulloso, porque amo la nada,
una palabra tan vacía y a la vez tan llena de significado. Es demasiado
paradójico. Encierra en su existencia la exclusión del todo, con lo que ello
conlleva. Al pronunciar nada, dejas de pronunciar cada ínfima parte del
universo. Que caotismo. Que belleza. Que frustración, en cierto modo.
Por eso me creo dueño de la nada
y me proclamo por tanto señor de la paradoja y de la antítesis. Porque sí, la
nada se puede poseer. Yo la poseo por el simple hecho de que nadie antes que yo
soñó con poseerla.
La idea de cuidarla y mimarla en
su totalidad, de apreciarla y aprender a convivir con ella, acostumbrarme a su
ser, al eco que produce, de acostumbrarme a acostumbrarme a ella…La simple idea
de encerrarla en una caja y guardarla en mi habitación me resulta más atractiva
que la idea de tenerlo todo ¡cuantísima abundancia habría entonces! Tendría que
comprar mil setecientos millones de cajas que sustituyesen a mis mil
setecientos millones de nada. Y puesto que no puedo comprar cajas con mi
preciada nada, sería un desperdicio que no me saldría rentable. Además, no
podría guardar el todo y la inmensidad que conlleva dentro de mi habitación ¡y
quiero mis pertenencias ahí, conmigo! Habría de construir una habitación mil
setecientos millones de veces más grandes y tampoco sería rentable.
Prefiero
convivir en paz con la nada, con mi nada.
Una nada especial que encierra en su inmensidad la basicidad y la ambigüedad
del todo: la inexistencia.
sábado, 2 de junio de 2012
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