miércoles, 13 de julio de 2011

Reflexión tremendamente frustrante: ¿Por qué no lo ponemos en práctica?


Hay millones y millones de personas en el mundo. Millones y millones de caras que tú no conoces. Caminas por la calle y te fijas en un puñado de gente. Observas sus cara con más o menos atención, pero al cabo de un rato, desaparecen de tu memoria, los olvidas para dar paso a nuevas caras desconocidas. Solo pensar en que detrás de esas caras hay una historia… quizás sorprendente y única o quizás de lo más corriente, pero aun así, ¿no te parece extraordinario? ¿No te encantaría saber por qué esa señora espera el bus o porqué ese joven está preocupado? ¿En serio nunca te has preguntado a quien esperará esa chica o que notas sacará aquel niño?

Hay un mundo fascinante ahí fuera, pero muy pocos se lanzan a conocerlo. Sé que es imposible tratar de averiguar cada detalle de cada ser, de su vida, de su historia. Pero sí que tendrás que darme la razón en que la mayoría de personas somos extremadamente independientes. Avanzamos por la vida sin prestar atención a los demás, a los detalles, como las miradas que otros nos dirigen o, algo todavía más importante, el porqué de esas miradas. Nos encerramos en nosotros mismos y no mantenemos los horizontes abiertos. Es más, solemos admirar a las personas que sí son capaces de hacerlo.

Como dije antes, hay un mundo fascinante ahí fuera. Detrás de nuestro círculo de amigos, al margen de las fronteras que nos auto colocamos en nuestro camino, como el color de la piel, el estilo de la ropa, la edad, el sexo, o el número de piercings y tatuajes. ¡Compartimos el mundo con personas! Sí, personas. Y no “tíos raros o frikis”. Lo interesante de la vida es experimentar, conocer nuevas culturas o formas de pensar, e incluso más superficialmente, nuevas maneras de vestir. ¡La vida son experiencias! ¿Por qué nos limitamos a ignorar todas las que se nos presentan? Quizás timidez, quizás miedo… ¿miedo? ¿A qué? ¿A que la otra persona tenga diferente mentalidad? ¿Diferente forma de ver ciertos aspectos de la vida? ¿Y no crees ahora que sería apasionante conocer esas diferencias? A mí, por lo menos me encantaría saber. Saber, saber y saber. Saber por qué ese adolescente elige el negro o porqué esa señora utiliza esos zapatos tan extravagantes.

Ya no cada persona, sino cada detalle guarda una historia, una vida. En tus manos recae el querer meterte en la genial aventura de descubrirla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario