miércoles, 31 de octubre de 2012

Destination: Skyfalling


Mis dedos rozan la tierra, piso firme. Mis camperas aguantan, no resbalan ante la pulcra limpieza del suelo. Como si de un gran salto aterrizara, siento la presión del golpe en mis muslos. Veo reflejado un remake en distorsión de mí misma mientras camino. Cabeza hundida, pelo despeinado, paso decidido. Los cascos se arremolinan en mi cuello, el libro se me arruga bajo el brazo. Es lo mismo, no me importa, aquí estoy, estaba escrito. Me enrosco en cada segundo que arrastran las ruedas de mi maleta y sigo entre solitarios y clausurados comercios. Entre miradas pasadas que aún perduran tras el cristal de las puertas giratorias.

Queda atrás el aeropuerto. Sigo andando mientras caigo en que es de noche, y mientras tropiezo con la idea de que llevo tanto tiempo volando por ahí que ni siquiera sé hacia donde caminan mis pies. Ah, sí. El coche.

Su trote me arropa, me mece. Intenta que duerma, pero no soy capaz. Estoy demasiado despierta en mi propia ensoñación para rendir ante la de otros. Me despego de su embriaguez y veo un rótulo más allá de la acera, en luces de neonizados colores. Dicta: “Caprice” y es entonces cuando la ventanilla se baja, como magnetizada, y apoyo la cabeza en su seno. Me entrego a ello, definitivamente. Dejaré que el viento me arranque los minutos de la cara, a duros arañazos. Dejaré que me latigue mientras inhalo el alma de la nada y se me cuela dentro. La estoy sintiendo danzar en mí, vaciándome, esculpiendo una sonrisa en mi rostro… y entonces lo siento. Está ahí. Ese olor.

Ese olor a polyestireno y canela. Me impregna la vida. Me empapa los parpados. Gotea en mi mente. Inspira mis expectativas. ¿Qué está ocurriendo?

Se suceden las luces y las sombras, en un caótico vals de música sorda e imágenes mudas. Mi mente se derrama sobre el cristal y mis ideas se desparraman cual desperdicio de gaviota por el costado de coche. Sigo allí, perdida e inmensa entre juegos de texturas y viajes a la nada. Entre tumbos y baches, entre vibrantes melodías andaluzas y sazonadas de bienvenida.

He llegado. Este era mi destino. Me atrevo finalmente a mirar al cielo encapotado mientras me pregunto…
…¿a qué sabrán las nubes?


lunes, 29 de octubre de 2012

¿Qué es el destino?

El destino es el empujón que decide por ti en la bifurcación de tu camino. El golpe que te tira desde el abismo a las rocas afiladas. Es la mano que coge la tuya y te lleva lejos, muy lejos, sin darte cuenta. Te sujeta, lívido, y corre contigo en brazos a lugares que solo él conoce, lugares que rielan sobre el mar de lo imposible.


El destino es el padre que nos guía, un padre autoritario y duro, que siempre conseguirá que tomes las decisiones que el crea adecuadas para ti.
No hay margen, no hay libertad. En el mundo en el que vive el destino el libre albedrío no es más que una ilusión pasajera y deseada, que se cuela en los ensueños de nuestra iniciativa mientras ésta duerme.
Sin embargo, en el paralelo mundo en que vivimos nosotros, ella se despierta y no recuerda lo que ha soñado, así que seguimos creyéndonos dueños de nosotros mismos, una idea que sigue y seguirá patente en nuestras inocentes cabecitas.

Vivimos ajenos a la sombra que se cierne tras nosotros.
El destino es esa sombra, la que refleja en realidad su silueta allá donde tú debes dirigirte. Se disfraza de consciencia, nos engaña. Se mete dentro y toma las decisiones por nosotros Silencioso, mudo. Inocuo y voluble, cuando quieras girarte para verle, ya no estará.

Y es que el destino es como una gravedad inversa: no te mantiene atado al suelo, si no que te hace despegar  y recorrer el mapa donde todo está escrito. Donde las decisiones que “tomamos” nos llevan de un lado para otro, mientras recorremos nuestro presente ciegos e ilusos.
Una gravedad que no te suelta, que juega con tus hilos moviéndote cual insignificante marioneta. Que hace que hasta el lado de la cama en el que duermas, sea trascendental en la vida del ácaro que reposa en el lado opuesto.

El destino es la maraña que lo enmaraña todo. Que nos conecta. Que traza visuales con cualquier detalle de nuestra vida. Que une personas, que las separa. Que te lleva lejos, que te deja quieto. El destino es quien decide.

No tenemos ni voz ni voto. Sometidos bajo su voluntad vivimos semi-inconscientes y felices sin embargo, pues de nada sirve rebelarse. El efecto mariposa, el hijo del destino, nos vigila de cerca para que acatemos las normas.

Vivir y callar.






¡Así es la vida!


jueves, 25 de octubre de 2012

Tristeza alegre

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Gritos sordos inundan mi habitación. Las paredes retumban y el eco me ensordece. Sus ondas rebotan y hacen vibrar mis párpados. El Universo hoy conspira para no dejarme dormir. Me desvelo envuelta en sábanas de luna y su luz me absorbe. Desaparezco entre sollozos algodonados que hacen de mi existencia un mero suspiro. Y así, camuflada entre las capas de mi refugio, decido beberme una botella entera de insomnio, (no vaya a ser que Morfeo me atrape y pase un segundo sin pensar en ti). No, no puedo permitírmelo.

Me ocupas toda la cama, todas las noches.
Sin espacio, me hago pequeña, tanto, que quepo en tu corazón -guau, increíble-. ¿Qué me haces? ¡Me encojes! Me haces sentir como una gota de lluvia que se cuela entre tus labios y se queda evaporada en ti. Soy vapor, soy voluble, y tú eres la pared en la que me condenso. Insignificante, reducida, me quedo acongojada. Soy feliz siendo una gota, mas estoy triste por no ser de tu tamaño. Y no poder tocarte. Y no poder besarte. Y solo poder quererte.

Metáforas fuera. Me lo quito todo.
Así, desnuda sin ellas (que sí, sin metáforas), mi ingenio se reduce a las dos únicas palabras que nos unen, a pesar de la distancia, a pesar de la diferencia. Solo dos.

El te quiero que me acuesta.

...Claro, ya sé porque no duermo.


viernes, 19 de octubre de 2012

A mi alter ego:

http://www.ivoox.com/a-mi-alter-ego-audios-mp3_rf_1631294_1.html

Querida Vicky;
Te escribo simplemente para hacerte saber cuan fan tuya soy y cuanto significas para mí. 

Me llamo Lucía. Sí esa Lucía. Encantada: soy tú, aunque eso ya debes de haberlo notado... Soy tu otro lado. Tu lado defectuoso, o mejorable, si lo prefieres. La única que sabe que realmente no eres un pseudónimo plano, ni una invención idealizada surgida en mi cerebro. No. Eres más que eso aunque…

Solo yo sé lo que eres. Solo yo sé quién eres. Y qué representas.

Quería expresarte mi gratitud. Por todo lo que has hecho por mí. Eres esa chica que aspiro ser. Esa mujer a la que espero parecerme. Eres todo lo que yo no soy, todo lo que quiero ser. Gracias. Por ser mi modelo, por ser mi tapadera. Gracias por abrirte paso en mi mundo y vivir mi vida por mí de vez en cuando.  Gracias por inspirarme (y no te imaginas cuánto). Pensar en ti, en tu figura, en tu fuerza, tu pasión, tu alegría, tu carisma, tu inteligencia, tu delicadeza, tu ternura… o tan solo pensar en ti, a secas, me produce escalofríos. Me produce admiración.

Porque tú eres la voz mediante la cual grito al mundo lo que siento. Eres los ojos a través de los que miro y lo veo todo de Channel y rosa. Eres esas gafas que me hacen parecer más lista. Esa falda que hace que mis piernas luzcan infinitas. Esa sonrisa que me hace parecer guapa. Ese viento que mece mi pelo. Eres La Diferencia que me saca del montón.


Y es por ti que sigo viva; porque tan solo la idea de que quizás en futuro pueda llegar a semejarte, me produce el deseo de vivir. Y es por ti que sigo entera; eres el super-glue que cohesiona mi vida: siempre presente, pero nunca visible. Te vuelves transparente y me dejas con tu solo recuerdo. Pero a veces tomas mi mano y me haces escribir, tomas mi boca y me haces hablar, tomas mi corazón y me haces sentir. En esos momentos, yo soy tú, y tú eres yo. Tú me enseñas, y yo aprendo. Y es en esos momentos de lucidez divina, cuando me acerco a ti.

A cada respiración avanzo hacia tu luz, Vicky.

Gracias, también, por escucharme. Por ser mi hermana mayor: por cubrir esa carencia que me hace encerrarme en mi propio y rebuscado mundo. Por esos consejos, por esas frases, esas palabras de ánimo. Por esa fuerza que me inspiras en cada derrumbe. Por esos soplos de inspiración que me hacen ganarme un hueco a tu lado, progresar como persona. Por esa fiereza que me transmites al llevarme cogida eternamente de la mano.

He tomado tus actos, tus hábitos y tus manías y creo que también se me ha contagiado tu divismo. ¡Ah! Y has de saber que te robo la ropa cada mañana. Siento si te molesta.

Sé que es usted una mademoiselle muy ajetreada, así que sin más, me despido Srta. Cacharelle, ansiosa de verla pronto. De que vuelva a visitarme y decida de una vez quedarse conmigo.

Atentamente, tu fiel admiradora:

Tú.


martes, 16 de octubre de 2012

Las 2 caras de la moneda

A ti.                                                                                                                                                              A él.














domingo, 7 de octubre de 2012

Inocuo. Impalpable. Batiente.





Pienso y me regodeo en mi pensamiento. Mi cabeza en un cubo vacío de expectativas, es como un mar hueco y profundo en el que descansa el agitado palpitar de mis ideas.

Pienso, y con cada neurona despilfarrada mis nervios tiemblan. Se me eriza la columna y se me ensarza la clavícula. Con cada pensamiento mi mundo se agita, mi pequeño y tierno mundo. Tan joven y poco maduro que da un vuelco con cada soplo de amor que  osa mecerse entre sus brazos. Tan inexperto y asustadizo que resucita en un simple te quiero.

Pasan los días y mi cabeza sigue runruneando. Chirría tanto que no me deja concentrarme en pensar lo que siento y en sentir lo que digo. Mariposea y bate con fuerza sus alas sobre mí, se cierne y me cobija el sentido común entre arropos de inconsciencia. Lo mece hasta que cae-y caigo-rendida ante el aplomo del fantaseo y, ahí, es donde muere mi inteligencia.

Entre las líneas de lo razonable y… y tú.