Cada vez que te miro tus ojos me esquivan.
Me invade la vida insulsa de todos los días.
Tus manos despeinan mi pelo y lo apartan,
dejando al descubierto la realidad de mi alma
Un alma abrasada por el viento, el orgullo y el vino,
aquel que bebía tras tus escapadas.
Nocturnas salidas de miradas huidizas,
que rompían mi vida tras cada cata.
Albariños, riojas y tintos:
los únicos que llenaban mi cama,
mientras el dolor y el desconsuelo observaban callados
las bofetadas que la realidad me propinaba.
Vivía, trabajaba y dormía.
Siempre en el mismo espanto, en la misma rutina.
Esa que congelaba el desaliento
cuando la soga ciñó mi lamento.

Dios, me encanta. Es tan sumamente perfecto.
ResponderEliminarIncreible. Sin palabras :)
gracias guapaa!! te quiero ;)
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