viernes, 30 de diciembre de 2011

Dudas existenciales


Hay tantas amistades tan profundas y tan sumamente reales que en muchos momentos deseas sumergirte del todo y vivir esa relación de otra manera una más…cercana. Desear poder tocar a tu amigo, poder rozarle, besarle, sentirle cerca, muy, cerca, mucho más de lo normal. Darle las gracias de algún modo por su amistad y compromiso contigo.
 Hay tantas veces que te encantaría poder cambiar el chip y aprovechar a esa persona al máximo, sentir su amor, pero no ese amor cariñoso y amable, sino ese amor pasional y enloquecedor, el que te lleva a hacer cosas imposibles, a tambalearte sobre el acantilado de la locura y la inconsciencia.

Hay tantas consecuencias sobre esos actos alocados y espontáneos que si te para a pensarlo, jamás cruzarías la delgada y frágil línea que separa dos mundo tan diferentes y a la vez tan cercanos, que se rozan en cada respiración. Pero algo te incita a hacerlo.
Hay tantas ocasiones en las que el atrevimiento y la excesiva confianza te arrastran a recónditos paraísos, maravillosos pero tenebrosos a la vez... La tentación está a tu lado cada día de tu vida, ayudándote y dándote su apoyo.
Hay tantas razones que te empujan a  pecar de tal manera… a mancillar la relación pura y desinteresada que ofrece la amistad, a dejarte llevar por tus impulsos en vez de por tu corazón…

Hay tantas maneras…pero solo una respuesta a este dilema:


¿AMOR O AMISTAD?

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