viernes, 30 de diciembre de 2011

Percepciones de la realidad


Cada vez que te miro tus ojos me esquivan.
Me invade la vida insulsa de todos los días.
Tus manos despeinan mi pelo y lo apartan,
dejando al descubierto la realidad de mi alma

Un alma abrasada por el viento, el orgullo y el vino,
aquel que bebía tras tus escapadas.
Nocturnas salidas de miradas huidizas,
que rompían mi vida tras cada cata.

Albariños, riojas y tintos:
los únicos que llenaban mi cama,
mientras el dolor y el desconsuelo observaban callados
las bofetadas que la realidad me propinaba.

Vivía, trabajaba y dormía.
Siempre en el mismo espanto, en la misma rutina.
Esa que congelaba el desaliento
cuando la soga ciñó mi lamento.




Dudas existenciales


Hay tantas amistades tan profundas y tan sumamente reales que en muchos momentos deseas sumergirte del todo y vivir esa relación de otra manera una más…cercana. Desear poder tocar a tu amigo, poder rozarle, besarle, sentirle cerca, muy, cerca, mucho más de lo normal. Darle las gracias de algún modo por su amistad y compromiso contigo.
 Hay tantas veces que te encantaría poder cambiar el chip y aprovechar a esa persona al máximo, sentir su amor, pero no ese amor cariñoso y amable, sino ese amor pasional y enloquecedor, el que te lleva a hacer cosas imposibles, a tambalearte sobre el acantilado de la locura y la inconsciencia.

Hay tantas consecuencias sobre esos actos alocados y espontáneos que si te para a pensarlo, jamás cruzarías la delgada y frágil línea que separa dos mundo tan diferentes y a la vez tan cercanos, que se rozan en cada respiración. Pero algo te incita a hacerlo.
Hay tantas ocasiones en las que el atrevimiento y la excesiva confianza te arrastran a recónditos paraísos, maravillosos pero tenebrosos a la vez... La tentación está a tu lado cada día de tu vida, ayudándote y dándote su apoyo.
Hay tantas razones que te empujan a  pecar de tal manera… a mancillar la relación pura y desinteresada que ofrece la amistad, a dejarte llevar por tus impulsos en vez de por tu corazón…

Hay tantas maneras…pero solo una respuesta a este dilema:


¿AMOR O AMISTAD?

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Propósitos de año nuevo.

Vivir, despegar, sentir, arañar, rozar, querer, ansiar, poseer, morir, amar… y bailar.

Vivir a tu manera, a tu rollo, en tu propio mundo. Eres libre, ¡aprovéchalo!
Despegar de la realidad, pues no merece la pena vivir en un mundo corrupto y turbio, es mejor extasiarse con las maravillas que nos esperan al otro lado.     
Sentir exactamente lo que sientes y no avergonzarte de mostrárselo a la vida, eres como eres y nadie tiene por qué intentar cambiarlo.
Arañar cada minuto del día intentando atraparlo para que no se pierda en la inmensidad de la nada y del olvido. Sé consciente de que no volverá a repetirse.
Rozar tus sueños con las yemas de tus dedos, no temas si crees que puedes cumplirlos.
Querer mejorar y avanzar en esta vida, pues sé que podemos hacer miles de cosas más de las que hacemos. Podríamos cambiar el mundo si se nos antojase. Querer es poder, los tópicos me respaldan.
Ansiar todo lo ansiable en el mundo. ¡De ansia vive la humanidad! Los magnates ansían poder, yo ansío hacer lo que me dé la gana. La mentalidad de cada uno perfecciona sus ansias.
Poseer esa amistad que te recuerda que el amor desinteresado todavía existe, esa que no quieres perder por nada del mundo y que de alguna forma, le da sentido a tu vida. ¡disfruta de la bendición que supone tener a alguien a tu lado y saber que estará ahí para siempre!
Morir de amor cada vez que crucéis una mirada, que sentir a lo loco no es una maldición sentimental sino un regalo experimental.
Amar a todo aquel que quiera ser amado. Nadie que rechace amor puede ser considerado humano ¡y no queremos vivir entre zombies succionados por la sociedad!
Y finalmente,
Bailar a todas las  horas del día. Girar sobre ti misma y sentir el roce de tu pelo y tus brazos en movimiento, tus piernas aguantando el paso de las horas y su peso: tu vida cambiando en el sentido del giro. Dejar bailar tu mente sobre los deseos y los imposibles, mientras en un ligero vals es acompañada por la realidad y la muerte.

...Quiero ser el verbo de cada frase.
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Presiento que éste va a ser un buen año.


Menuda ñoñería, eh? te echo de menos

Para Andrea, espero que te guste mi regalo de Navidad.
Tú patrocinas mi alegría.
Pero no eres como el típico anuncio pesado y repetitivo, de esos con una cancioncilla súper pegadiza y odiosa que acaba solapándose a tus pensamientos durante todo el día. No. Tú calas dentro de mí y de todo aquel que te conozca. Más que en mis pensamientos, te llevo en el corazón, pero cada vez que me acuerdo de ti, uso la cabeza para revivir los mejores momentos y las mejores palabras.

Siempre que llegan tus sobres, aparece ese anuncio en mi cabeza: “esta carta patrocina tu felicidad”  Y me haces sonreír. Es todo un logro. ¿Ocho folios? Ya ves tú que problema. Cuando me sumerjo en ellos no quiero que me saquen nunca, porque me encanta que me escribas y que mantengamos el contacto. Porque aunque estés lejos, la amistad es algo que se lleva por dentro, solapado a tu corazón cada minuto de cada día.
Nunca olvides que te quiere tu lejana amiga, Lucía.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Relato: El perpetuo relojero

Sus manos estaban marcadas por el tiempo. Se notaba que habían pasado por muchísimos relojes, que habían tocado millones de tipos de madera diferentes, que habían acariciado ásperamente cada minuto que había pasado por ellas. Sus parpados caían víctimas de la gravedad y del cansancio, apagados, formando un arco que le daba aspecto triste y soñoliento.
Manchas oscuras y surcos arrugados recorrían su cara, como si fueran los cristalinos ríos de la vejez. Era increíblemente mayor, pero tenía una alegría de vivir impresionante y sus ánimos eran inagotables. Poseía la vitalidad de un niño: un alma joven encerrada en un cuerpo estropeado y viejo, pero que sin duda, él sabía aprovechar al máximo.

Se deslizaba por su taller rápido, preciso y exacto, sabiendo en cada momento donde y como buscar, a pesar de que este era una vieja casa de madera, mancillada también por los duros estragos del tiempo.

Era sombría, ya que estaba de oculta al sol por un gran roble, robusto y fuerte, cuyas ramas se enredaban por sus gruesas paredes, cortándole el paso a la luz. Además, por sus ventanas entraban rayos demasiado tenues, que casi no permitían ver con claridad pero que, sin embargo, bastaban para llenar el ambiente de un aura misteriosa y fantástica. Era mágico entrar allí y empaparte de la inmensa sabiduría de aquel anciano y de sus más extrañas vivencias, las cuales contaba mientras se sumergía en el complejo mundo de la mecánica relojera. Su mente, a pesar de estar ya demasiado usada y exprimida, era capaz de dividirse y atender a dos cosas a la vez: a nuestras intensas conversaciones y a sus queridos y amados relojes. Era mucho lo que tenía que contar y muchos los lugares que había visitado, desde abandonadas aldeas montañosas hasta vivas y bulliciosas ciudades.

Era mucho lo que tenía que ofrecer, pero poco el tiempo que le quedaba para hacerlo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Suspiros de vida

¡Es increíble! Tus pasos no resuenan en el suelo a pesar de tus tacones. ¿Cómo lo haces? Parece que  no eres más que un eco de ti misma caminando vertiginosamente. ¡Ten cuidado! Un paso en falso y a la mínima estoy segura de que se romperán tu frágiles tobillos, ¿cómo son capaces de aguantar tu cuerpo?
Si te observo ahora mismo, con esos pantalones cortos que enseñan tus pantorrillas, creo que lo que se encuentra debajo de tu piel no es humano. ¿Dónde escondes los gemelos y los muslos? ¿quizá detrás de tus fémures?
Y esa camiseta es enorme, ¿de dónde la has sacado? ¡Es como un saco de patatas! Ah, espera, acabo de ver la etiqueta: ¿una XS? ¿Sabes que a mí eso no me entraría ni por el brazo? Sin embargo a ti te es gigantesca, que extraño, si hasta te hace bolsa en la zona del pecho. Por cierto, ¿qué llevas para que parezca que no tienes? ¿Una venda apretada? Oye, ¿y por qué andas metiendo barriga? No te queda bien, se te hunde el estómago. Ah, que no la estás metiendo…y entonces, ¿dónde guardas tus intestinos?
Se me olvidaba decirte que llevas demasiado escote ¡se te ve hasta el xilófono que te has tragado esta mañana! Se nota que se te ha quedado en la tráquea. No me llames ingenua, ¿qué van a ser si no esas teclas duras? ¿Costillas? Imposible…
¿Y qué te has hecho en el cuello? ¡Cómo mola, puedo jugar con tus cuerdas vocales! Y otra cosa más, que sepas que yo creo que ya no se lleva el maquillaje tan fúnebre. Te marca demasiado los pómulos y las cuencas de los ojos, y los labios amoratados también son demasiado radicales.
¿Me das la mano? ¡Guau! Si hasta tienes los dedos de bruja! Largos y huesudos. Además, te noto los tendones del brazo, ¿y esto de aquí es el hueso? ¡Impresionante! (…)
¿¡Pero por que lloras!? ¿Qué? ¿Qué he herido tus sentimientos? ¿Por qué? Si solo he comentado tu disfraz de espectro, que es muy real.
¿Cómo que no vas disfrazada?

Ah, que eres modelo...