Ha retocado
su maquillaje, se ha cambiado los rotos arapos por un precioso chaqué, ha recibido
palabras de ánimo y aplausos y ha repasado sus líneas: ahora ya sabe de qué va
la obra.
Sale
despampanante, su sola presencia brilla. Esta un poco nervioso. No es su
primera aparición, pero en esta se juega mucho más.
Comienza
el monólogo, que se hace más ameno con el transcurso de cada minuto. Se le ve
más suelto, mejorado. Ahora sí que va en serio. ¡Se ha lanzado al éxito de las
grandes estrellas!
Está
totalmente entregado a la representación de esta pieza. Tanto, que casi alcanza
a su compañero de reparto, el ya experto futuro. Él si que sabe como mantener viva
la expectación.
Juntos
forman un cúmulo de sensaciones y de sentimientos intenso, real. Quieren dar
paso a la siguiente aparición en escena: al descendiente novel del pasado, al
prometedor presente.
…A una larga temporada contigo.

Sigo quedándome boquiabierta al leer tus entradas, ¡realmente son fascinantes, y muy originales! tus ideas son magníficas...
ResponderEliminara tus pies marina, muchisimas gracias!! :D un besazo enorme!!
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