lunes, 23 de abril de 2012

Lejanía. Rotura. Despedida.


Te distancias, te alejas, te escurres, te escapas… me olvidas y yo te olvido.
Pero, ¿qué nos pasa? ¿Es que acaso somos tan torpemente cabezotas que no somos capaces de llevar esto por el  buen camino?
No me juzgues, por favor, no me pongas esa cara, esa mirada…veo asco, veo desprecio, indiferencia, he llegado incluso a ver odio y envidia, pero también nostalgia y tristeza. ¿Piensas lo mismo que yo? No lo creo. Seguramente yo sea la mala a tus ojos, y puede que en parte lo sea, pero ninguna ha actuado bien. Y tú has tenido tus propios errores. ¿Vas a martirizarme por  no aplaudirte por ellos?
Me duele, me mata por dentro. Tus palabras hieren, y cada día más… crees que lo paso por alto pero me importas, y lo sabes… y aun así…
Para qué engañarnos, hace mucho que tú y yo ya no somos casi amigas. Es horrible escucharlo es catastrófico admitirlo, pero es, al fin y al cabo, la verdad.
¿Para qué seguir perdiendo el tiempo, si tú ya sigues tu propio camino?

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