lunes, 23 de abril de 2012

Enmienda

¡Y sale de nuevo a escena el pasado!

Ha retocado su maquillaje, se ha cambiado los rotos arapos por un precioso chaqué, ha recibido palabras de ánimo y aplausos y ha repasado sus líneas: ahora ya sabe de qué va la obra.
Sale despampanante, su sola presencia brilla. Esta un poco nervioso. No es su primera aparición, pero en esta se juega mucho más.
Comienza el monólogo, que se hace más ameno con el transcurso de cada minuto. Se le ve más suelto, mejorado. Ahora sí que va en serio. ¡Se ha lanzado al éxito de las grandes estrellas!

Está totalmente entregado a la representación de esta pieza. Tanto, que casi alcanza a su compañero de reparto, el ya experto futuro. Él si que sabe como mantener viva la expectación.
Juntos forman un cúmulo de sensaciones y de sentimientos intenso, real. Quieren dar paso a la siguiente aparición en escena: al descendiente novel del pasado, al prometedor presente.




…A una larga temporada contigo.

Lejanía. Rotura. Despedida.


Te distancias, te alejas, te escurres, te escapas… me olvidas y yo te olvido.
Pero, ¿qué nos pasa? ¿Es que acaso somos tan torpemente cabezotas que no somos capaces de llevar esto por el  buen camino?
No me juzgues, por favor, no me pongas esa cara, esa mirada…veo asco, veo desprecio, indiferencia, he llegado incluso a ver odio y envidia, pero también nostalgia y tristeza. ¿Piensas lo mismo que yo? No lo creo. Seguramente yo sea la mala a tus ojos, y puede que en parte lo sea, pero ninguna ha actuado bien. Y tú has tenido tus propios errores. ¿Vas a martirizarme por  no aplaudirte por ellos?
Me duele, me mata por dentro. Tus palabras hieren, y cada día más… crees que lo paso por alto pero me importas, y lo sabes… y aun así…
Para qué engañarnos, hace mucho que tú y yo ya no somos casi amigas. Es horrible escucharlo es catastrófico admitirlo, pero es, al fin y al cabo, la verdad.
¿Para qué seguir perdiendo el tiempo, si tú ya sigues tu propio camino?