miércoles, 26 de junio de 2013

El atlas de las nubes

"Nuestras vidas no nos pertenecen. Desde el nacimiento a la muerte estamos ligados a los otros, en el pasado y en el presente. Y por cada crimen y cada acto de bondad, renacemos a nuestro futuro."

Una de las mejores películas de la historia.

martes, 25 de junio de 2013

El último y nos vamos

Y así fue como una ola lo arrasó todo y me quedé a solas con el verano.


lunes, 24 de junio de 2013

El porqué del (mi) ateísmo

Caminante, no hay camino… sino versos estancados y fanganosos. Evangelismo abrumador y cantares diáfanos.

Se sigue la ruta, se sigue la senda que tus propios pasos ya dibujaron antaño, cuando el mundo aun no era mundo y las estrellan aun no estaban colgando. Determinismo biológico, bastardo de la fé y la ignorancia; vidas encajonadas en el gran archivo celeste de las enfermedades angelicales. ¿Cómo seguir creyendo en esos dedos gruesos de trabajador barbudo si mi nombre no es más que un número en la gran oficina del Señor? Un documento de esos que se traspapelan entre la hipócrita burocracia.

Renegación de los milagros y las casualidades, si, esas que surgieron por el aburrimiento en los parajes celestiales. El “Cómo enredar el nudo vital”, en versículos, basado en la hipótesis de que por las arterias no corre más que blasfema herejía. ¿Qué decir, entonces, cuando por tu garganta solo claman los angelitos y no eres tú quién chilla y pide libertad, si no tu estricto y ausente padre? ¿Cuándo a tus oídos solo llega el salmo de las trompetas apocalípticas, si te amenaza el fin eterno y la nada más absoluta?

Esperan las cabezas gachas (pero con corazones fuertes). Bailan los corazones lívidos (oh, no, pero de iconoclastas cabezas pesantes). Oposición a la lógica, a la demencia y a lo onírico y valuable de nuestra existencia. ¿Por qué basarse en “su” voz, la nunca oída y en “sus” palabras las nunca escritas?
¿Está ahí acaso ese padre (de los que abandonan al nacer) para tener derecho a demandarnos servidumbre eterna? ¿Qué nos ofrece realmente? Apoyo espiritual y consecuente jolgorio interno, cuando la realidad es que uno esta solo rodeado de cadáveres, ignorantes, desposeyentes del secreto que aguarda en la meta. ¿De verdad hemos de pensar que los brillos de algunos corazones se basan en algo tan poco tangible y tan efímero como esto, como una simple y mundana creencia dictatorial?

No, no, me niego a creer que mi espíritu reside en manos ajenas. Soy yo quien me guía (a pesar de deambular por caminos ya trazados); yo soy quien camina; es mi corazón el que late, (no el tuyo); no es mi alma la que está unida a la tuya, es mi razocinio el que delira tratando de darle un sentido a esta-tu mentira  (es entonces cuando nos tachan de dementes). Si soy especial no es por sentirme a tu lado, si no por ser capaz de conocer mi soledad, amarla y  estar bien orgullosa y dispuesta a seguir abrazándola cada noche, oh, mi bello símbolo de libertad.

Fortaleza, el credo básico. Si bien mi religión no tiene divinidades, desparrama por los cielos la idea de realización personal y  de amor al prójimo (puesto que el prójimo es simplemente parte de ti mismo). Me valgo de mi conciencia misma para darle un sentido a mi vida. ¿Por qué ser buena y ganarme el cielo gélido, si voy a pasar parte de mi vida en álamos nevados?. Quiero el calor de sentirme viva  y dueña de mí. Quiero palpar a sangre en mis venas y la lujuria de estar viva.

¿Y qué me dices de El fin?
¿Eh? ¿Qué es eso? 
Ah, cierto, las religiones le dan respuesta  a los “tormentos” globales. Para empezar ¿por qué nos atormenta tanto? ¿Por qué ser tan estúpido como para basar tu existencia en algo que cuando ocurra, te habrá matado? Muerte, sí, sin tabúosos miedos a nombrarla. La muerte entendida como el orgasmo de la vida, de la vida plena y jubilosa o, mejor aún, del mero hecho de  haber estado vivo.

Acto de gratitud a la naturaleza por habernos dado a luz y del agua por habernos criado. A la humanidad, nuestros hermanos, por haber creado la música, la pintura y el arte y por darnos la oportunidad de encauzar nuestros segundos. Incluso por ser malvados y aportar el morbo y la distonía a un paisaje que, de ser paradisiaco, resultaría tedioso y gris.

Decidme, ¿¡qué miedo hay a fundirse con la creadora y a despojar el machismo celestial!? (¿desde cuándo son los hombres los que alumbran, por cierto?)

El único miedo ha de tenerse a dejarse uno melodías por escuchar o cuadros por pintar o sentimientos por causar confusión en nuestra mente. Odio que -sutil- destilar o manos que coger o armas metafóricas que disparar. Eso es lo que perdemos con la muerte, en ningún caso perdemos vida. La vida es alma y el alma vive en Ella, en nuestra madre, y nunca se desvanecerá. Pues es un alma común de variantes dispares: lo que dejes por hacer tú otro lo terminará, cuando nuestras manos son guiadas por los filamentos de esta red biológica inmensa, del universo, ahora sí, jovial y armonioso.
Predispuesta ese alma común para florecer llena de distinciones, celebrando la diferencia y peleándose por materializarse más llena de espiritualidad natural que en el siglo anterior.

Estamos abrumados inconscientemente de pétalos y latidos, unidos por un cordón umbilical llamado arroyo a esta nuestra tierra, aun corazón público, rebosante de amor y neutralildad.
Hemos de cogerle la mano al malo, al feo y al idiota y mostrarles silenciosamente nuestra gratitud, (en forma de beso en la frente) por compensar la bondad, la belleza y la inteligencia sobrevaloradas por ahí en alguna parte.

¿No os dais cuenta que somos uno?

¿No os dais cuenta que estamos solos y nos valemos sin reproches por nosotros mismos? ¿Desde cuándo un infinito entero, tan unido, tan construido en forma de gran potencia, que engloba la inmensidad más absoluta, necesita un débil fé en algo tan trivial y mundano?

Si ahora te preguntas por qué nuestro planeta tiene problemas es porque aún no se ha fundido con su complementario, porque no conoce el conjunto, porque nunca se ha visto el ombligo, porque necesita de más influencia externa, de otro núcleos burbujeantes de ideas, de otra célula de este gran cuerpo celeste. Multiplíquense los hermanos, los devotos de esta religión llamada vida y al carajo las inexistencias creadoras de guerras y conflictos.

¡Arriba el infinito, arriba el firmamento!





Te amo, Alma MÍA, Alma NUESTRA; 
 ALMA DEL UNIVERSO. 



Donde las emociones cantan

Incendiadas las notas en mi pentagrama vocal de armonía y ligereza. Inundadas de un color a-coral-ado, aproximándose lentamente al silencio en mi cabeza. Disminuyen el timbre, aumentan el tono y enloquecen mis sentidos. Notas, vivencias, miradas. Fragmentados micro-relatos de final ambiguo y procedencia armoniosa que brotan cual amapolas en medio de los parajes bucólicos y desangelados. Libres, etéreas, perpetuas.  Impregnadas de pasión belleza y pulcritud, con un afán reformador de impetuosos deseos románticos. Roces de corazones y tamborileo de pensamientos; rebotes del alma sobre madera; esperpentos de nuestros cuerpos bajo la hipnótica danza de los recuerdos disfrazados de melodía.
Unión, de tiempos, de conceptos, de ilusiones. Desencadenamiento de libertades, de arte y dulzor rítmico. Explosión de enjaulados recuerdos y de volátiles realidades.


Música, canción, pieza, orquesta, arpa.
Vida, edad, acontecimiento, sensación, mirada.

-Latido en ambos casos-

Oh, clemenciosa lira desdibujada entre las notas del corazón y el burdo solfeo de mi alma. 
Oh, impetuosa ausencia de silencio filosóficamente anhelada.

Crece en el interior de cada estrella, atrapada bajo nuestras uñas, sobre nuestras cabezas. Metamorfosea en historias fusiladas de silbidos…

Vida, VIDA, ¡VIDA! En cada rincón, entre arte, canción y lágrimas.

Sinuosa y vigorosa, escondida, allí, sí allí:

Donde las emociones cantan.


domingo, 23 de junio de 2013